Ecos del Evangelio

2 diciembre, 2017 / Carmelitas
I DOMINGO DE ADVIENTO. CICLO B. Mc 13,33-37

I DOMINGO DE ADVIENTO

“SOMOS TODOS OBRA DE TU MANO”

Del libro de Isaías:

El pueblo de Israel intenta descubrir su realidad personal, se descubre manchado y sucio, utiliza la naturaleza para describirse a sí mismo: “Todos éramos impuros, nuestra justicia era un paño manchado; todos nos marchitábamos como follaje, nuestras culpas nos arrebataban como el viento”. Ante su situación como pueblo, consideran que ha sido Dios quien les ha ocultado su rostro, pero esto ha sido provocado por su infidelidad a Dios mismo.

Este pueblo en medio de su fragilidad ha descubierto que él solo no puede cambiar por sí mismo, sino que pide que sea Dios quien transforme su corazón herido por el pecado.

Señor, tú eres nuestro padre, nosotros la arcilla y tú el alfarero: somos todos obra de tu mano.

Surge desde dentro una petición a que sea Dios quien los restaure, y los haga de nuevo… hoy tú hermana ¿Qué pides para ti?

 

De la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios:

Dios Padre, en palabras de San Juan de la Cruz: “Dios ya nos lo ha dicho todo en Jesucristo”, él ya no puede darnos y decirnos más, nos ha dejado a  su hijo para que aprendamos el camino que conduce  a la vida. El evangelista Juan pone en boca de Jesús la siguiente afirmación “Quien me ha visto a mí ha visto al Padre” Jn 14,9

San Pablo nos exhorta  a buscar dentro de nosotros esos dones que Dios nos ha dado cuando afirma: “no carecéis de ningún don” y nos alienta a vivir en esperanza “Él os mantendrá firmes hasta el final”

Ante la actitud de infidelidad del Pueblo de Israel -en la primera lectura-, ahora se nos hace un énfasis a experimentar la “FIDELIDAD DE DIOS”.

 

EVANGELIO:

En el evangelio se nos hace una tripe invitación: “Mirad, vigilad, velad” para cada cristiano es una invitación a  estar siempre con una actitud de vigilancia activa, constante y responsable.

“es una vigilancia que excluye tanto la impaciencia como el sueño, tanto el temor como el relajamiento, implica lucha, esfuerzo y valor para evitar por una parte la fuga a la utopía y por otra, el estancamiento en la situación presente”

Hermana, podríamos traer a la memoria la frase donde Jesús nos invita a ser signos de esperanza a cada una en particular « ¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz!» nuestro príncipe de paz está a la puerta, esperando a que le abramos la puerta de nuestro corazón.

Sintiéndonos arcilla en las manos de Dios podemos experimentar el amor de Dios “Sólo cuando alguien se sabe querido y acogido comienza a dar lo mejor de sí mismo y puede empezar humilde y calladamente a preparar la venida del Señor”

AHORA ES TIEMPO DE COMPARTIR EN COMUNIDAD: ¿Qué pasos concretos he de dar en mi vida para despertar, vigilar y estar atenta a descubrir la presencia del Señor en medio de mi situación actual?

 

Hna. Luz González csj

 

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