Ecos del Evangelio

7 julio, 2016 / Carmelitas
III Domingo de Pascua

DOMINGO III DE PASCUA CICLO C 2016

Si en el domingo pasado veíamos cómo la pascua representó el nacimiento de la comunidad y su compromiso en favor de los oprimidos por cualquier clase de muerte, hoy la palabra de Dios quiere subrayar la universalidad de la tarea evangelizadora de toda comunidad.

Hoy se nos muestra a un grupo de apóstoles y discípulos que, después de la resurrección, parecían no tener ideas claras sobre lo que tenían que hacer con el mensaje de Cristo, pues habían vuelto a su antigua profesión de pescadores, aun cuando Cristo los había llamado para «la pesca de hombres. Fue así como a la madrugada, cuando sus ánimos estaban vencidos por el desaliento ante una pesca infructuosa, “alguien” les gritó desde la orilla indicándoles el lugar donde seguramente encontrarían peces. Así lo hicieron con el resultado que ya conocemos: 153 peces… Entonces se le iluminaron los ojos al discípulo, Juan, quien descubrió en aquel signo era la evidencia de la presencia del Señor resucitado. Después, en tierra, Jesús los sorprende con su «señal» inconfundible: la comida fraterna, que nos recuerda ala Eucaristía.

1-¿Qué significa aquella pesca milagrosa? Jesús les quiere-y nos quiere- hacer entender que la comunidad cristiana está para evangelizar. Hay que lanzar las redes en nombre de Jesús, confiando en su palabra, aun cuando las circunstancias del tiempo en que vivimos vayan en contra. Y no hay que temer que se rompa la red si es que de verdad confiamos en el Señor.

Según los antiguos, eran 153 las especies de peces que existían en aquellos mares. Así, los 153 peces simbolizan la totalidad de los hombres llamados a recibir el mensaje evangelizador.

Decíamos el domingo pasado que Jesús obligó a su comunidad a abrir las puertas y las ventanas de la casa porque su mensaje de salvación no podía quedar encerrado entre cuatro paredes. El evangelio de hoy es más claro aún: todo el mundo debe llegar a ser la gran casa en la que viva una nueva humanidad regenerada por la fe en Cristo resucitado.

2-¿Y como y de que manera evangelizar? Pues el evangelio de hoy sale inmediatamente al encuentro de la tentación de convertir el universalismo de la fe en una forma de poder y dominio sobre los hombres. El simbolismo se desplaza ahora de los peces al rebaño de ovejas y corderos. El evangelio debemos de ofrecerlo a tiempo y a destiempo pero sin imponerlo a nadie. Porque si el evangelio se resume en la palabra AMOR, el amor no se impone a nadie, como no lo impuso Cristo.

Y además hay que dejar ya de camuflar el mensaje del amor-como se está haciendo desgraciadamente- a través de unas ideologías dentro dela Iglesiaque son poco menos que sectas, lo siento decir así, pero así se me entiende mejor

3-La comunidad evangelizadora debe estar regida por el amor Jesús le exige a la piedra de su comunidad, a Pedro, una triple confesión de amor, como si con ella reparara la triple negación de aquella no lejana noche cuando las tinieblas se apoderaron de Jesús. El viejo Pedro, el Pedro de la espada y la violencia, el Pedro de las ambiciones y las disputas por el primer puesto, tenía que morir ahora para convertirse en el Pedro del amor, de la renuncia y de la entrega por sus hermanos.

Se le otorga la primacía, pero con la clara promesa de una muerte cruenta, como buen pastor, por la vida de los suyos. Si quería seguir a Jesús empuñando su mismo cayado, no podía sino hacerlo a través del mismo camino del Maestro: amor, generosidad, servicio fraterno y entrega total de sí mismo.

Todo esto es más que suficiente para que no entendamos la pesca universal como una conquista, ni como forma alguna de poder sobre los hombres. Si es el amor lo que transforma al hombre en discípulo de Jesús, es solamente el amor de los cristianos y de los pastores en particular lo que permitirá que la red no se rompa…

¡Y cuántas veces a lo largo de la historia la red humana, la comunicación universal entre pueblos y razas, se ve rota por miles de sutiles formas de odio, opresión y violencia más o menos patente o solapada! Y por desgracia, ¡con qué frecuencia se usa para dar rienda suelta a las pasiones más viles y proclamar regímenes de vida –democracias de cuello blanco-que atentan directamente contra la dignidad humana!

En un momento histórico en que el mundo bulle, entremezclando ideologías y fundamentalismos salvadores, con viejas pasiones o deseos revanchistas, es importante que los cristianos volvamos la mirada a estas pocas líneas del evangelio para que hagamos una opción clara por un evangelio de amor, paz y no violencia. No existe otra manera de unir a los hombres que ésta; quien piense lo contrario es muy libre de hacerlo. Pero si opta por Jesucristo, debe, como Pedro, renunciar a toda forma de ambición, poder y violencia, para abrazar limpiamente el nuevo camino que Jesús le propone. Y no solamente esto es válido en las relaciones dela Iglesia con los no cristianos, sino y en primer lugar, en las relaciones internas de la comunidad eclesial.

Año tras año Jesús les recuerda a los pastores dela Iglesiaque en su corazón está latente la tentación de Pedro; y año tras año toda la comunidad debe madurar en una relación mucho más igualitaria, fraterna y cordial.

La pregunta de Jesús, «Pedro, ¿me amas?», debiera ser la pregunta que hoy la comunidad haga a sus pastores y éstos a sus comunidades. ¿Es el amor lo que rige las relaciones dentro de las comunidades cristianas? Siendo sinceros, debemos decir que muchas veces no, por eso muchas veces, hay comunidades cristinas que son un fantasma de comunidades.

4- Tenemos la obligación de evangelizar y sin miedos si es que de verdad somos cristianos. Poco tiempo después que los apóstoles se pusieron a evangelizar en Jerusalén, los jefes judíos los hicieron encarcelar a todos, molestos tanto por la acusación de que ellos habían dado muerte a Jesús, como temerosos de que la nueva doctrina suscitase la rebelión contra Roma y provocase un desastre nacional.

Pero esa misma noche el ángel del Señor los liberó y los envió al templo para «anunciar a todo el pueblo el mensaje de la vida». Así lo hicieron y allí fueron nuevamente apresados por la guardia del templo. Fue entonces cuando el sumo sacerdote les recordó la prohibición de predicar el nombre de Jesús, urgiéndolos al mismo tiempo a que dejaran de hacerlos responsables de la crucifixión. La respuesta que le da Pedro en nombre de todos es una auténtica lección para quien la quiera hacer suya. Señalo dos elementos importantes:

El primero: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. No siempre los criterios humanos coinciden con los criterios de Dios, y puestos ante la disyuntiva, parece clara cuál debe ser la postura de un hombre de fe. Lo difícil, naturalmente, es saber cuál es el criterio de Dios, no sea que transformemos en palabra divina lo que no es más que una íntima e inconsciente aspiración nuestra.

Para los apóstoles, la resurrección de Jesús y su victoria sobre la muerte era el signo claro de la presencia divina en lo que estaban haciendo. Allí donde la vida vence a la muerte, allí está Dios. Allí donde el hombre es llamado a regenerarse a sí mismo y a cambiar las estructuras de opresión, allí está Dios, como se desprende del breve discurso de Pedro.

Amigos, el evangelio no es una doctrina para un pequeño grupo de iniciados ni es la filosofía de una minoría selecta. Es un mensaje de vida para todo el pueblo Pero es, al mismo tiempo, una toma de postura ante el poder oficial; una denuncia clara de la necesidad de instaurar en el mundo un nuevo sistema de liberación y de justicia para toda la humanidad.

Por eso Pedro no se arruga ante la amenaza y proclama el evangelio delante de las autoridades judías, como hará más tarde Pablo ante las autoridades romanas.

El segundo: El mensaje cristiano se centra en el “evangelio” y solo en el evangelio, no en los personalismos de ninguna autoridad. ¿Queda claro? Ya esta bien de dorar la píldora a bastante jerarquía como si fueran sus personas el evangelio. Se deberían sonrojar como mínimo, los que se consideran protagonistas cuando solo son meros instrumentos, y mientras mas autoridad mas instrumentos al servicio del evangelio.

Dios quiere de los apóstoles, de sus sucesores y de toda de toda la comunidad cristiana que se extienda por el mundo la acción del evangelio, la buena noticia de la salvación de toda la humanidad. Por amor y obediencia ahora si, Pedro desobedece a los hombres y sigue anunciando al pueblo «la vida», hermosa palabra que sintetiza perfectamente el contenido del evangelio de Jesucristo.

Vida como oposición a toda forma de muerte -como veíamos el domingo pasado-y vida como plenitud de una existencia humana que tiene derecho a ser más y mejor día a día. Por eso, siempre que esté en juego la vida del pueblo: la del cuerpo y la del espíritu, la vida psíquica y la cultural, la vida de los grandes valores y sentimientos más nobles del hombre…, los cristianos no podemos quedarnos mudos, ni impotentes, sea por miedo, como por las amenazas o por cualquier otro tipo de intimidación física o moral de los que mandan.

¡Qué pena y qué tristeza cuando en nombre de esa obediencia, muchos cristianos, no hacen más que defender oscuros intereses, llegando a hacerse aliados de aquellos que oprimen al hombre con «la mala noticia» de la muerte, de la humillación y de la privación de los más elementales derechos!

Demasiadas cosas están hoy en juego en el mundo como para que no pocos cristianos continúen destilando falsos triunfalismos o para que continúen celebrando una eucaristía tras otra, pero sin ningún compromiso con el Resucitado.

¿De verdad muchos cristianos pueden hacer suya hoy la frase de Pedro?: “Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen”.

No nos apresuremos a contestar, antes examinemos nuestro vivir como cristianos.

 

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