Ecos del Evangelio

8 abril, 2020 / Carmelitas
JUEVES SANTO 2020 CICLO A 

 

Una tarde de jueves

 

Una tarde misteriosa, aquella del Jueves Santo, pero muy clarificadora. Aquella tarde cada uno de los que acompañaban a Cristo comenzaron a quedar retratados. Porque aquella cena puso a prueba la madurez de los que lo seguían. Y 2000 años después, el jueves santo sigue siendo una día para clarificar también lo que significa la Eucaristía y en que la han convertido muchos. Ojala que en estas circunstancias en que no podemos celebrarla, la valoremos de verdad de una vez, y nos aclaremos también en lo que significa de verdad la Eucaristía.

 

La Iglesia conserva en su memoria dos gestos inolvidables de Jesús: el primero es la fracción del pan, el segundo el lavatorio de los pies a sus discípulos.

 

Ambos constituyen el testamento y la herencia que hemos recibido del Señor.

Ambos gestos significan en el fondo lo mismo: que Jesús nos ama hasta el extremo, como se vería en el Calvario al día siguiente. Significan, también, que todos los que se consideran discípulos de Jesús deben amarse los unos a los otros, como él los ha amado: «Os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis»; «haced esto en memoria mía» ¡Ay si esto se cumpliera entre miembros de parroquias y comunidades, como seria de creíble la Iglesia! ¿Entonces por qué ha quedado con frecuencia en una mera declaración de intenciones de buena voluntad?

 

Porque nos hemos mundanizado hasta el punto de relegar lo mas sagrado.

 

 

-LA SEÑAL DE LOS CRISTIANOS: El distintivo de los cristianos es el amor: «En esto conocerán que sois mis discípulos». La señal de cristiano no está en los ritos, ni el boato de una misa, sino en el amor hasta el extremo de dar la vida incluso por los enemigos. Porque el sentido de la misa es el amor, de la misma manera que el sentido de la cena de Jesús en la noche del jueves santo es la muerte en la cruz al día siguiente. ¿De qué sirve, entonces, a no pocos, comer juntos un mismo pan en las iglesias, en las comunidades, si después se quitan el pan los unos a los otros? No quizá el pan material, pero si el pan de la dignidad como personas a través de divisiones, indiferencias, envidias y rencores. Comulgar con Jesús-por si alguien lo ha olvidado- es siempre comprometerse con su causa, incorporarse a Jesús para entregarse con él a todos los hombres, comenzando por los que están a nuestro alrededor y necesitados de algo.

 

-«¿COMPRENDÉIS LO QUE HE HECHO?» ¿Lo comprendemos de verdad? La Eucaristía es compromiso inexcusable de entrega .Es renovar, actualizar el compromiso y la entrega de Jesús, con los pobres, y con el evangelio, que es que todos tengan la dignidad material y espiritual que les corresponden como hijos de Dios.

 

 

En la Eucaristía nos cristificamos ¿De verdad es así? ¿Es Cristo quien da sentido a nuestra vida? ¿Adquirimos su estilo de vida? El «Haced esto» no es simplemente «oír misa» sino asimilar (hacer nuestros) los valores, los ideales, los sentimientos, los pensamientos y el actuar del Señor. Pero desgracia, para muchos, la misa es una rutina, una ceremonia, una obligación, un simple cumplimiento y hasta una evasión. Los jóvenes dejan de ir porque no les dice nada. A muchos que van no les cambia la vida, salen como entraron. O peor, cuando salen y llegan a casa hasta vuelan los platos de la discordia, la soberbia y el orgullo.¿A que se ha ido pues a la misa?

 

 

Ayudados por el confinamiento en que estamos, os propongo que mediteis de verdad y en serio, el significado del día de hoy. Para eso os lo pongo en titulares:

 

 

1º-DAR LA VIDA POR LOS HERMANOS. El sentido de la Eucaristía es el sentido de la vida de Jesús, lo que hizo y lo que dijo. Y ese sentido está bien claro: un amor verdadero que se entrega por los hermanos hasta el sumo, hasta la muerte. Sabiendo, dice Juan, que se acercaba su hora, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo. Esto es lo que recordamos y celebramos hoy. Es la memoria de Jesús, de cuanto dijo y de lo que hizo. ¡Qué pena que el rito, o la rutina, o la obligación, o el cumplimiento, hayan oscurecido esto! Y aquí hay que entonar el mea culpa de no pocos predicadores.

 

 

2º-MISA Y VIDA VAN UNIDAS, AMIGOS MÍOS. El gesto de Jesús al lavar los pies de los apóstoles busca intencionadamente que nunca separemos su memoria del amor a los hermanos, la misa de la vida, el culto de la justicia, la oración del servicio. Por eso hoy, día de la Eucaristía es el día del amor fraterno.

 

No nos perdamos en abstracciones teológicas ni engaños egoístas, porque la vida de Jesús y la Eucaristía tienen un sentido muy claro y denuncia muchos comportamientos indignos de seguidores muy cercanos a Cristo. Bien que se rece ante el monumento y se asista a la hora santa, pero si se olvida el amor a los hermanos, se ha olvidado a Jesús ¿Y en que ha quedado entonces el asistir a rezar delante del monumento? Pues en una rutina más.

 

 

3º-AMOR Y SERVICIO Y pregunta importante: ¿Cómo ha de ser nuestro amor y servicio a los hermanos? El ver la entrega de Jesús hasta la muerte nos exige una respuesta concreta, eficaz y no andarnos por la ramas, ni disimular convirtiendo amor y servicio en ritos, pompas y pietismos. Amor y servicio es eso: amor y servicio. Amor que lleva al servicio y servicio hecho desde el amor. ¿Y donde queda eso que es tan claro, en la convivencia?

 

 

4º-CON EL ESTILO DE JESÚS Nuestro servicio al hermano ha de tener la marca de Jesús, ha de ser acogedor, salvador. Un servicio que es sensibilidad especial para acoger y ayudar a los más pobres y necesitados.

 

Al alcohólico, al desahuciado, al que sufre a nuestro lado porque es tratado con indiferencia, al que es victima de la envidia, etc., mala señal, muy mala señal que a un cristiano no se le acerquen los pobres, los que sufren, los despreciados de la sociedad, los que nadie escucha y cuando se acercan se les despida con un “paciencia hermano, es la cruz” ¿Pero le ayudas a llevarla?

 

 

5º-DE HERMANO A HERMANO COMO PERSONA Prefiero correr todos los riesgo al tratar al otro de igual a igual y ser causa de pitorreo para los listos, antes que cerrar a la mano a alguien que necesite la mía. Este servicio fraterno siempre hace falta, aun en la mejor planificación social. Esta acogida de hermano a hermano es propio del seguidor de Cristo y no se puede escurrir el bulto. Uno desea que no haya pobres y hay que luchar porque no quede ni uno, pero si se acerca uno, hay que acogerle como si fuera el mismo Jesús, el mismo Dios. Esto es lo propio de los cristianos, porque es lo que Cristo practicó.

 

 

6º-UN AMOR QUE LLEGA A LA RAÍZ, A LAS ESTRUCTURAS. El amor, el servicio predicado y vivido por Cristo, llegó hasta la denuncia de toda estructura política, social y religiosa que oprimía la dignidad de las personas. La caridad cristiana por nada del mundo puede camuflar la justicia con que se debe tratar a cualquier persona.

 

Lo que es justo pagar como jornal o como pensión, que se pague como jornal o pensión. Y cuando de lo que se trata es de cambiar estructuras, no hay que andar con paños calientes. Los cristianos no pueden quedarse en ser enfermeros, cosa bien noble y necesaria, hay que ser médicos. No basta paliar, hay que curar siempre que se pueda. Los paños calientes no curan la herida que hay que sajar. ¿No os parece que la Iglesia ha quedado muchas veces en enfermera cuando tenía que ser médico? El amor, si es verdadero, llega hasta la raíz. Hay pues que unir a la misa, el amor y el servicio a los hermanos, que es tanto como recordar lo que Jesús hizo y dijo el Jueves Santo y celebrarlo como Dios manda.¿Tan difícil es de entender?

 

 

Es pues la hora de Cristo, pero también la nuestra. Cristo no puede hablar mas claro de lo que lo ha hecho, y lo ha hecho con las obras. Ahora llega el turno de cada uno de los que dicen que creen en Él. Y este año como decía al principio, sin distraernos, y ayudados por el confinamiento, podemos meditar con atención si lo dicho anteriormente realmente lo vivo así.

 

Si, el Jueves Santo es un día muy clarificador, tan clarificador, que puede ser, que el que sea honrado consigo mismo se abochorne, si aun no ha puesto la Eucaristía como lo central de su ser cristiano.

 

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