Ecos del Evangelio

14 agosto, 2020 / Carmelitas
LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA 2020

Con María siento el abrazo eterno de Dios

 

 

María asunta al cielo, es la Pascua de la Virgen María. María es la representante de la larga historia de los «pobres de Yahvé», que en silencio, pero comprometidos, esperaban y pusieron su corazón a trabajar para verse libres del sin sentido de la vida. En esta campesina aparentemente insignificante, se hizo realidad la espera que duraba siglos y siglos.

 

Calladamente, sin que nadie lo supiera, Dios le pidió permiso para que fuese la Madre de su Hijo. Y ella aceptó con la sencillez de los pobres y los humildes, por eso ahora está ya glorificada junto con su Hijo. Amigos, la figura de María sólo tiene sentido en el interior de la fe cristiana. Y la fe cristiana, solo tiene sentido y es verdadera, si imita el estilo de vida de María.

 

Los gustos de Dios son muy distintos a los nuestros:

Nosotros, venga querer ser como dioses; y Él, venga querer ser como hombre, pero humano hasta las últimas consecuencias: dar la vida por amor.

Nosotros, empeñados en querer subir hasta el cielo y Él, empeñado en bajar hasta el fondo de lo humano, porque solo siendo profundamente humano, seremos divinos.

Nosotros deseosos de hacer siempre nuestra voluntad, y Él, deseoso de mostrarnos con su vida, que hacer le voluntad de Dios es el único camino valido.

 

Dios es incomprensible y desconcertante para el hombre de todas las épocas, pero especialmente para el hombre moderno, que se las da de superman y ha prescindido y borrado a Dios de su vida. El hombre siempre, orgulloso, ególatra, e idolatra. Realmente es lastimoso y triste: ¡Sólo tenemos ojos para grandezas, pero no corazón para hacernos sencillos y humildes, que es lo que de verdad nos haría grandes! Perdemos el tiempo y la vida y no somos capaces de reaccionar.

 

Hay que entender de una vez lo siguiente: la primera y principal vocación humana es la disponibilidad al proyecto de Dios, y eso es lo que hizo posible la glorificación de María, y hará posible la nuestra. La vida de cada hombre, sobre todo en las cuestiones definitivas, es un camino sin trazar. Las ilusiones, los deseos de superación, de plenitud y eternidad, todo eso es posible, si nos fijarnos en María y seguimos su estela.

 

María supo responder a las esperanzas de Dios. Y como madre, quiere guiarnos para que nuestras esperanzas se hagan también realidad. ¿Por que tantas trabas y excusas-entonces- para no dejarse guiar por la Virgen a quien le manifestamos tanta devoción? Porque en el fondo la fe, para que sea fe como la de la Virgen, ha de dejar de lado, la rutina, la magia y el comercio con Dios.

 

En la Virgen, todo se desarrolló en el silencio y la sencillez, en la oscuridad de una casa cualquiera, en el corazón de una muchacha de pueblo como tantas. Hoy en el evangelio, la vemos caminando deprisa por un camino de montaña. Nadie advierte su presencia. Los poderosos están demasiado ocupados en sus complicados juegos políticos y económicos; los intelectuales en sus ideas y en sus libros; los hombres religiosos en sus prácticas y leyes; la gente corriente en sus cosas de cada día… Como ahora. El mundo sigue adelante y sin enterarse de que le va la vida. ¡Realmente triste!

 

Dios se ha hecho presente entre nosotros, porque esa joven, que ahora camina por la montaña, ha aceptado estar presente en el encuentro con Él ¿Y? Ah, pues nada, muy bien, nosotros a lo nuestro, que no es precisamente el programa que Cristo ha puesto ante nuestros ojos. Nosotros nos hemos elaborado nuestro camino, y de vez un cuando un poco de colorante, de barniz, pero nada mas. Eso de la disponibilidad a Dios, ya lo escucharemos otro día, estamos muy ocupados ¿Os habéis parado a pensar que seria de nosotros, si la Virgen hubiera dado la respuesta que muchas veces damos nosotros?

 

¿Que diferencia hay pues entre el «si» de María y el nuestro»? pues: que el «sí», de María brotó del corazón, en cambio el nuestro, brota muchas veces de la costumbre, de la rutina, de la tradición, pero no del corazón, porque si fuera así, lo siguiente seria, sin solución de continuidad, la disponibilidad. . La Anunciación nos narra lo que es dar un «Si» en serio a Dios. La Visitación, lo que María con su «Si» hace posible. La Asunción, nos narra, adonde se llega cuando, la relación con Dios va en serio.

 

Cuando nosotros planificamos nuestras vidas y las vidas de los que nos rodean llenos de nosotros mismos, llenos de egoísmos, encontramos el vacío y la soledad. Dios , no entra en el día a día de nuestra vida- digo como compromiso- solo entra como teoría, y pensamos que ya es bastante Y aun a pesar de saber que nos equivocamos, no rectificamos. Esa cerrazón, solo cabe por desgracia en los humanos, dotados de entendimiento y voluntad. ¡Que paradoja! ¿No?

 

 

«¡Dichosa tú, que has creído!» María realmente ha creído. Y ha creído porque se ha hecho disponible para el Señor y se ha comprometido con Él. Sin eso, sin disponibilidad y compromiso, la fe es una entelequia María, mujer dichosa, nos da ejemplo de fe, de alegría, de disponibilidad, de servicio. ¿Hasta cuándo esperaremos para dar el paso e imitarla?

 

¡Dichosos los que crean pero al estilo de María!: Si le imitamos, también en nosotros se cumplirán todas las promesas del Señor.

 

María es proclamada por la Iglesia, desde siempre, como el máximo ejemplo de realización humana.

María, una mujer que supo estar a la altura de su vocación y que no se acobardó ante las dificultades.

María, llevando en su seno al Mesías y yendo a comunicarlo, define exactamente el comportamiento que debe ser propio de la Iglesia universal, de cada comunidad cristiana, de cada creyente. Pero es necesario llevar «dentro» al Mesías. De otra forma, ¿qué podemos comunicar: ritos sin vida? Pues en eso estamos

 

 

La vida humana auténtica, ya es posible desde María

 

• El hombre ya no es un esfuerzo inútil o una carrera hacia el vacío, sino que tiene en el horizonte de su vida la plenitud y la eternidad de Dios.

• El hombre que llena su vida con los verdaderos valores: amor, esperanza, fe, libertad, amistad, servicio…, comprende por experiencia la mediocridad de tantas cosas, que son solos destructoras del propio hombre Quien por propia experiencia, ha «gustado» la caducidad de todo y la inhumanidad de los que buscan el dinero y el poder, la ambición, las vanaglorias y las apariencias, puede comprender dónde están realmente los valores que cuentan.

Madre de los que buscan la fe.
Madre de los que la confiesan, pero con la vida, no solo con los labios.
Madre de los que se consagran a los demás.
Madre de los pobres.
Madre, no solo de los creyentes, sino de todos los hombres.
Madre de Vida y Esperanza… ¡ruega por nosotros!

 

¡Cuántos títulos, que le adjudicamos a la Virgen en el rosario, qué reflejan situaciones humanas -gozosas o dolorosas- a las cuales la Virgen se enfrentó! Pues Ella, está esperando que, eso de «tal palo tal astilla», se cumpla, porque la mayoría de las veces no se cumple en nosotros. ¡Y no se cumple, Porque nos instalamos en una inútil rutina!

 

Jesús fue y es «el Maestro», pero su Madre la Virgen, fue y es, «doctora en humildades».Ya veis que, para doctorarse en la fe, es decir en la salvación, solo hace falta seguir la estela de la Virgen, y esa es la gran asignatura pendiente.

 

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