Ecos del Evangelio

2 abril, 2017 / Carmelitas
La fuerza de la confianza

REFLEXIÓN V DOMINGO DE CUARESMA /2 de abril de 2017

En el Evangelio de hoy reflexionamos sobre la humanidad de Jesús hacia su amigo Lázaro ha muerto. Él está lejos, necesita ir a Betania a verlo, aunque a los ojos de los demás no sirva para nada pues ya ha había muerto. La fe de Marta, su hermana, nos muestra su confianza incondicional en Jesús, y lo hace cuando le dice al verle: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.» dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.» Jesús muestra su amor queriéndolo ver y mostrando que Él es la Vida, que Lázaro resucitará hoy mismo, que volverán a tenerlo entre ellos. Jesús sabía lo que Marta y María estaban sufriendo por la pérdida de su hermano, por eso vuelve a la casa a estar con ellas. Quiere compartir la alegría de la vida y la fe confiada en que la vida se transforma con la muerte. Que la vida es vida hasta después de la muerte. Quiere compartir la alegría de la vida con sus amigos, con sus discípulos proclamar el Amor del Padre y la amistad que nos brinda a todos nosotros. Él nunca nos deja solos. Él siempre está al lado de la persona que sufre, de la persona que llora, de la persona que pierde a sus seres queridos. Jesús quiere demostrarnos con su actitud paciente y confiada que Él es el Camino, la Verdad y la Vida, que quién cree en Él vivirá para siempre. Detengámonos por un momento en el mandato de Jesús a la hora de sacar a Lázaro de la tumba: “Desatadlo, quitadle las vendas y dejadlo andar”. No es eso mismo lo que nos invita a nosotros a hacer, a salir de nuestra tumba, de nuestra instalación, de nuestro pesimismo, de nuestra falta de confianza, de nuestra falta de humildad, de sencillez, de autenticidad, de… tantas cosas que nos impiden ver las cosas con los ojos de Dios. Este Evangelio nos invita a celebrar la vida, a aumentar nuestra confianza, al mismo tiempo que nos exhorta a plantearnos cómo acompañamos nosotros a las personas que pierden a sus seres queridos, a cómo incluso nosotros afrontamos la muerte. Por otra parte, pensemos en nuestra fe, en nuestra incondicionalidad a la entrega, al amor al Padre, a dejarnos en sus brazos y abandonarnos en su confianza.Que la amistad con las personas, igual que a Marta, María y Lázaro nos lleve a ponernos al lado de Jesús, a tener la confianza en la Vida.Hna. Melchora Quintana Calvo – HCdSJ

 

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