Ecos del Evangelio

23 mayo, 2019 / Carmelitas
La paz os dejo, mi paz os doy

DOMINGO VI DE PASCUA CICLO C 2019
El domingo pasado recordábamos el testamento vital de Jesús, su undécimo mandamientos, el “como yo os he amado”. Y hoy en el evangelio, Jesús se despide de los suyos y les dice: “Me voy pero sigo a vuestro lado”. Cumplida su misión y encomendándonos que la continuemos hasta que Él vuelva, se muda a la casa del cielo, a la derecha del Padre. Se va pero se queda.

Las despedidas son por lo general, tristes y dolorosas. A todos nos hacen sufrir las despedidas .Una parte de nuestro ser se queda allí, en el lugar de donde de partimos, con nuestros amigos y seres queridos; y la otra se viene con nosotros, pero con el corazón lleno de recuerdos, de alegrías de bellos momentos que hemos compartido juntos, de nostalgias.. y también, sin duda de situaciones de dolor y de lágrimas.

Santa Teresa de Jesús nos cuenta en “el libro de su Vida” que, el día en que dejó a su padre y la casa paterna para irse al convento, sintió que se le descoyuntaban los huesos y el alma se le partía en dos. También Jesús, al hacerse hombre, quiso compartir con nosotros los sentimientos, experiencias y flaquezas de nuestra condición humana. También Él gozó de la dulzura de la amistad, del consuelo del amor y del afecto familiar. También Él sintió el desgarro en su corazón cuando tuvo que despedirse de su Madre, y dejarla sola, para marcharse de casa a comenzar su vida pública. Y también Él sintió dolor y pesar al despedirse de sus discípulos, sus amigos íntimos, antes de su pasión.

Jesús vuelve al Padre, a la ciudad que no necesita sol ni luna, a la ciudad sin templos porque el Señor es el templo. Dios siempre fue nómada, compañero de camino de su pueblo. Los judíos lo pretendieron encerrar en sus leyes y en su templo majestuoso, pero naturalmente no se dejó. Desde entonces siguió y sigue viajando, buscado morada en el corazón de los hombres, y los hombres resistiéndose a acogerle.

Los hombres se instalan y acomodan tan profundamente que ya no quieren moverse. Ni siquiera la promesa del cielo nuevo y la tierra nueva les interesa a una gran mayoría. Y sin embargo Jesús ante su marcha, insiste: “Mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él.

Amigos, Dios no necesita templos. Los templos de Dios son las que personas que aman, que escuchan y viven de acuerdo con sus enseñanzas, esos son la morada en la que Dios quiere habitar.

¿No os habéis fijado que en la vida todo son necesidades?: y no solo necesidades básicas: alimento, cobijo amor, etc. sino cantidad de necesidades superfluas, que el mismo hombre crea para estar siempre ansiando y buscando cosas que en el fondo no necesita. ¿Pero cuantos nos preguntamos por la necesidad de vivir siempre, la vida eterna, lo que ningún gobernante ni superficie comercial, ni científico nos puede dar?. Realmente da pena la vulgaridad que se nota de tanta gente que vive solo a ras de tierra.

Cristo que se ha encarnado, que ha dado la vida por nosotros y que nos deja su Espíritus para que podamos satisfacer la necesidad más profunda y más humana que anida en el corazón del hombre, y sin embargo hasta la gran mayoría de los cristianos lo tienen como algo añadido, accesorio. Realmente es triste y engañoso vivir una fe así

La Pascua es un tiempo para aclararse definitivamente, y eso es lo que Jesús hace con sus discípulos antes de su Ascensión. Jesús, en sus últimas recomendaciones, les dice y nos dice, que el Espíritu Santo será quien nos recuerde todo lo que Él nos ha dicho, precisamente para que muchos levanten el vuelvo de ese cristianismo falso y engañoso que viven. Y por lo que se ve o muchos no escuchan, o no les interesa salir de la rutina, aunque estén perdiendo en tiempo y la vida.

Muchos de los que citan y aluden al Espíritu Santo lo tienen como un acicate para inculcar las ideologías que quieren trasmitir a sus adeptos. El Espíritu es el despertador del cristiano, el whatsapp, el mejor GPS que Dios puede darnos y que nos indica la dirección para ir sin titubeos por la vida y llegar un día a la casa del Padre en el día de la mudanza definitiva.¿Y si muchos fueran con Cristo resucitado a todas partes, como van con el móvil a cuestas, porque no pueden vivir sin él?¡Ay como cambiarían sus vidas!

Nos podemos preguntar ¿Cuántos hemos preparado ya nuestra vida interior para que el Espíritu Santo encuentre una morada habitable y hospitalaria en Pentecostés y nos vaya convirtiendo en verdaderos cristianos?¿ O todavía pensamos que Pentecostés fue como algo mágico que paso hace 20 siglos y que poco o nada tiene que ver con nuestras vidas?

Fijémonos que al despedirse Jesús de los suyos, no solamente les habla de amor que les ha tenido y que les tiene, sino también que el Espíritu Santo les irá guiando desde ese amor para que sepan cómo y de qué manera tiene que actuar, y por si fuera poco, les deja su paz, no la del mundo, sino la que nace de ese amor sin límites ni condiciones que siempre les tuvo.

Nuestra fe en Jesucristo resucitado no nos debe hacer ilusos, sino personas esperanzadas. La fe no nos quita la ansiedad ante la mudanza final, sí no que nos da valor. La fe no elimina las turbulencias que sufrimos en este mundo cambiante, sí no que nos da su paz. “La paz os dejo, mi paz os doy. No os la doy como la del mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde”.

Me gusta sobre todo y mucho, una de las misiones del Espíritu. Dice Jesucristo que «nos recordará todo lo que les he dicho». La palabra   “recordar», como decía Ortega y Gasset, significa «volver a pasar las cosas por el corazón.» Las enseñanzas de Jesús las tenemos que volver a recordar una y otra vez desde esta perspectiva que va desde el oído hasta el corazón.

El Señor anunciaba su marcha y entregaba su paz como herencia. ¡Cuántos cristianos de hoy son miedosos y sin paz interior! ¡Cuántos hay a los que la vida les abruma y entristece, y viven angustiados. Buena señal sería que recordasen estas palabras: «Te dejo mi paz». En medio de las tormentas de la vida recordar esta frase una y otra vez nos llevará a preguntarnos sobre nuestra confianza en Dios.

La palabra hebrea «Shalom» (paz) es etimológicamente un concepto que va más allá de la mera ausencia de guerra. «Shalom» significa «estar entero, completo, seguro», «cimentado» en la paz de Cristo. Sin eso no hay seguimiento de Cristo que valga

Tu que me escuchas: cuando tú quieres encontrarte con Dios, ¿a dónde vas a buscarlo? ¿Dónde crees que sería más fácil encontrarlo? Estoy seguro que la mayoría de nosotros iría de frente a la Iglesia, al templo. Porque todos tenemos la idea de que a Dios le encanta el silencio de los templos.  Todos tenemos la idea de que Dios tiene que estar en un lugar especial, dedicado y reservado exclusivamente para Él y a donde hay que entrar en silencio. Si es verdad, pero a Dios no lo encerremos en un templo como hicieron los judíos, por favor.

Dios se sintió muy bien con su pueblo mientras habitaba en las tiendas de campaña como los demás. Cuando estaba en el templo, lo escondieron tanto que el pobre sólo podía ver la cara de los sacerdotes que se turnaban en su servicio. Lo cual me imagino que tenía que ser bien aburrido. Porque eso de ver según a que curas como centinelas y funcionarios, tiene poco de divertido.

Por eso, la primera señal o manifestación a la muerte de Jesús fue que el velo del templo se rasgó de arriba abajo. Y Dios volvió a encontrarse con su gente, a ver a su gente, a su pueblo. Sencillamente, Dios se salió de la encerrona que le habían preparado Porque lo que quiere Dios a través de Cristo y de su Espíritu es estar con la gente.

Sí, Señor, vuelve. Mejor dicho, no te vayas

*Quédate e infunde claridad al corazón del que te busca y no te alcanza. *Quédate y fortalece al que te acogió por el Bautismo pero dejado languidecer su fe y vive como si ni tuviera fe, indiferente *Quédate y recupera la mente del que pensó en Ti y luego olvidó que existías.*Quédate y haz fructificar los esfuerzos apostólicos en los que hacen falta cada vez más manos. *Quédate y reina sobre la sensación de orfandad en la que viven muchos cristianos. *Quédate y tritura las dudas que asoman frente al horizonte de la fe.  *Quédate y cura el alzhéimer de tantos seguidores tuyos que olvidaron tu mandamiento del amor. *Quédate y sensibiliza a las personas que dicen quererte y en cambio miran a los hermanos, de reojo. *Quédate y guíanos ante las pruebas que nos asolan en tantos momentos. *Quédate y espabila la memoria y el corazón de tantos cristianos que se olvidaron de ti en la vida, aunque parezcan muy piadosos *Quédate y que te encontremos en los trabajos que realizamos en cada hora y en cada jornada.*Quédate y trae de nuevo a nuestro pensamiento la intensidad y la maravilla de lo que significa vivir teniéndote como guía y maestro *Quédate porque el cristianismo te necesita hoy más que nunca, ayuda a despertar a no pocos de su letargo.

Quédate, porque eres mi todo tanto en las horas de luz como en las oscuridades. Porque en las pruebas amargas eres mi bálsamo y en los instantes de soledad mi consuelo. Aquí me tienes, Señor, torpe y débil  pero sin olvidar que escuchar tu Palabra, comulgar tu cuerpo y testimoniar en la vida tu amor, es la mejor autopista para llegarme hasta el cielo  Amén.

 

 

 

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