Ecos del Evangelio

7 julio, 2016 / Carmelitas
La resurrección del hijo de la viuda de Naim

El episodio de la resurrección del hijo de la viuda de Naim (Lc 7, 11-17) es exclusivo de Lucas.

El texto lo podríamos dividir en dos partes: primero, una procesión funeraria y el encuentro de Jesús con la mujer; Segundo, Jesús se compadece de la mujer y resucita al joven.

1. En una ciudad llamada Naim, acontece algo significativo: Se encuentran dos grupos humanos numerosos. Por un lado los seguidores de Jesús, y por otro lado los que acompañan a la viuda al entierro de su único hijo. Una situación realmente trágica, ya que se trata de un joven que ha muerto y de una mujer que llora la pérdida de su hijo.

Ante una sociedad patriarcal, la seguridad de ella dependía de los hombres de su familia. Ahora queda totalmente indefensa. Su destino es irremediable, tanto por la pérdida de su hijo como por su propio futuro. Providencialmente se da un encuentro entre Jesús y la mujer. Jesús la ve y se acerca a su sufrimiento, ella no le pide nada, sin embargo, Jesús actúa en favor de ella, y a través de ella a todo el pueblo.

2. Jesús se compadece de la mujer y resucita al Joven. Jesús habla y obra con unas actitudes muy concretas en relación a la mujer. Sus actitudes son de cercanía y compasión al decirle «No llores». Ella no habla, con su llanto expresaría el gran dolor que sentía ante su hijo muerto. Jesús se dirige al joven y lo llama: «Joven, a ti te digo: Levántate». Es una llamada a pasar de la muerte a la vida. El muerto obedece y se incorpora, signo de que ha vuelto a la vida y para confirmar el hecho, el joven hace uso de la palabra. Luego Jesús se lo dio a su madre. El consuelo que recibe la madre es la vida de su hijo.

La resurrección del joven, como signo de la acción de Dios, es obrado por Jesús devolviendo la vida a un muerto. La gente reconoce a Jesús como un gran profeta y glorifican a Dios, porque a través de Él, Dios ha visitado a su pueblo.”

Hoy Jesús de Nazaret, sigue transformando la vida de los hombres y mujeres que se encuentran con Él, sus palabras y sus obras manifiestan la acción de Dios en favor de sus discípulos y de todo el pueblo, liberándonos de la tristeza y de todo mal. Acerquémonos pues a Él, ya que sólo en Él encontramos vida y alegría en abundancia.

Que el ejemplo del Señor Jesús que ha vencido la muerte, nos mueva a salir al encuentro de nuestros hermanos y hermanas que sufren, expresándoles con nuestra vida, la cercanía de Dios, la compasión del Maestro, el gozo de creer en el Dios de Jesús, que es el Dios de la Vida.

Hna. Micaela Villa Vargas csj

 

Volver
Carmelitas de San José

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies