Ecos del Evangelio

28 diciembre, 2019 / Carmelitas
LA SAGRADA FAMILIA CICLO A 2019

 

MORADORES DE LA CASITA DE NAZARET

 

 

El domingo siguiente a la Navidad, la liturgia nos muestra el marco en el que ese «Dios con nosotros» nace, crece y madura: la familia, la Sagrada familia.

 

La Sagrada Familia, escasamente suscitaba interés en aquel momento histórico, pero, menos aun ahora. ¿A quién de esta sociedad sin valores, le interesa tres personajes pobres y humildes, sin más trascendencia que el testimonio de unos pastores o unos magos que contaban lo que habían oído o visto?

 

Después de más de 2000 años, asistimos no sólo a la indiferencia, sino a un ataque frontal contra la familia, Pero digan y hagan lo que hagan, la familia aporta además de amor, seguridad y paz a nuestra sociedad, equilibrio a las personas, transmisión de valores a los que la cuidan la alimentan y la potencian. Algo de bueno y muy bueno tiene que tener la familia cuando, hasta el mismo Dios, decidió nacer en medio de ella.

 

 

La Sagrada Familia, es una interpelación, una denuncia seria a nuestra sociedad y a nuestro mundo, y a muchas familias que se consideran cristianas. No estamos acostumbrados a cimentarlo todo en el amor. Los intereses y los individualismos, los caprichos y el afán de tener o la impaciencia, la falta de amplitud de miras, son aspectos, entre otros, que ponen en peligro muchas familias que decidieron unirse para siempre pero que se quedaron a mitad de camino.

 

La Sagrada Familia es un ejemplo de cómo hay que enfrentarse a las dificultades, a las soledades, a las pruebas, a los sufrimientos.

 

La Sagrada Familia es un canto a la sencillez y la confianza en el otro. Y una de las cosas que más me impresionan de esta “original familia” es que se dejaron guiar por Dios a pesar de contrariedades y sufrimientos.

 

Hay miedo a hablar por parte de no pocos cristianos de la familia cristiana. Se han vertido tantas opiniones y tantas contestaciones contra la familia, se ha generalizado tanto la libre unión de las parejas y la libertad sexual, que andamos remisos para declarar que «creemos en la familia».

 

Hay miedo a decir en voz alta que creemos en ella como medio elegido por Dios para venir a nosotros y como propuesta de formación humana y cristiana de personas y de generaciones. Por eso tendríamos que resaltar hoy, que tan atacada está la familia, algunos rasgos que debe tener la verdadera familia a la luz de la Sagrada Familia. José se fió de María; María confió en José y Jesús se fió y confió en los dos. De la familia podemos destacar siete características a modo de sacramentos:

 

1-La familia es nuestro nido natural: donde recibimos cariño y cuidado, calor y alimento, refugio y valor, fe e ideales. Nos marca de tal manera que siempre conservamos lazos familiares.

 

La familia ha sido, y debe seguir siendo, el campo donde la persona aprende a jerarquizar los valores decisivos de su vida: Dios, el hombre, la providencia de Dios, el sentido de la vida y la muerte, la necesidad de una moral que, a través del hombre, nos acerque a Dios. Eso fue la Sagrada Familia para Jesús, y ése ha de ser el papel de la familia hoy.

 

2-La familia esta fundada por el amor, en el amor y para el amor. Pero el amor entendido como don. Don, pero no un don que resta dándose, sino que se multiplica. Aquello de «la alegría es mayor si se reparte». El amor es fuerza creadora y comunicativa. El amor se recrea en el acto de crear y comunicarse.

 

El amor, al dar, no crea dependencia o pasividad. El que es amado no sólo recibe del que ama, sino que, recibiendo, se siente donador, se siente amador. El amor no es tarta que se consume, sino tarea que se construye; no es joya que se guarda, sino semilla que se cultiva. El amor es preocupación activa por el otro, para que sea y crezca. Los que traen hijos al mundo y NO los cuidan, serán progenitores, pero no padres. «Se ama aquello por lo que se trabaja y se trabaja lo que se ama». El amor es vigilante, imaginativo, no se cansa ni descansa.

 

3-En la familia todos son responsables unos de otros. El amor familiar une, implica y relaciona tan fuertemente que nadie puede sentirse ajeno o insolidario. El ejemplo de José y María: aquellos sueños y visiones, aquellos miedos y preocupaciones, aquellas huidas y retornos, son manifestaciones de responsabilidad compartida.

 

4-El Respeto: El amor no es pasivo, absorbente o paternalista, sino sumamente delicado y respetuoso. La persona amada no es cosa de mi propiedad, algo que se adapta dócilmente a mis gustos y exigencias. El amor respeta la identidad del otro, le ayuda a ser él mismo y a crecer en su propia personalidad. No es cuestión de «comerse» mutuamente, sino de ayudarse a ser y crecer.

 

5-La Libertad: El amor es siempre hijo de la libertad, nunca del dominio. Así es el amor de Dios. Así fue el amor entre José y María, y de los dos hacia Cristo. A veces no lo entendían, pero lo respetaban y se esforzaban por entenderlo. Porque cada miembro de la familia es un misterio que hay que acoger. Toda persona tiene algo de misterio, incluso para ella misma, y ahí está su encanto. «Sólo un ser dotado de misterio es, a la larga, digno de amor… Por eso el amor comprende mejor que nadie. Sabe distinguir el tono, interpretar el gesto, leer la mirada, descubrir la intención, adivinar el deseo.

 

¿Puede entenderse una familia en la que sus miembros sólo se conocen superficialmente? Pues haberlas, hay. Quizá por falta de tiempo, de diálogo, de confianza, de responsabilidad..En todo caso, por falta de amor.

 

6-La familia ha de ser el lugar adecuado donde la persona «encuentre a Dios» y lo encuentre como «Padre»; la familia es el lugar donde puede descubrir el mensaje que Dios nos trasmite: que «hay que amar siempre al «otro», aun en el supuesto de no ser correspondidos». Cada miembro de la familia ha de amar a los otros, no por lo que valen, sino por lo que son y lo que representan.

 

• EL ESPOSO ha de amar a su esposa, no por su hermosura, su delicadeza o su capacidad de satisfacer sus pasiones y sentimientos, sino porque es la compañera puesta por Dios a su lado para seguir con él un proyecto vocacional.

• LA ESPOSA ha de amar al esposo, no porque sea apuesto, cortés y entregado, sino porque es aquel con quien un día recibió un sacramento que ha de convertirse en fuente de méritos y de santidad.

• EL HIJO ha de amar a su padre, no por su fortaleza o su acierto, sino porque es el signo visible que tiene delante para amar a «ese otro Padre», el verdadero, del cual los otros padres son copias muy veladas y en negativo.

• LOS PADRES han de amar a sus hijos, no por las satisfacciones que les reporten, sino porque son una perla en proyecto, entregada por el mismo Dios, para que ellos la trabajen y pulan.

 

 

7- La familia, es una Iglesia en pequeño. Una familia de cristianos que viva con profundidad y fuerza sus relaciones familiares, está haciendo Iglesia, está siendo Iglesia .Sí, ya sé que en la familia no hay obispo ni hay eucaristía, pero hay fe, hay amor, hay espíritu eclesial; ahí está Cristo. Cada familia, con las debidas limitaciones, podemos decir que es una Iglesia en pequeño.

 

¡Hay que reaccionar amigos, y dejarse de excusas, porque sin la vivencia de la fe no hay ni familia ni comunidad cristiana! ¿Y cómo reaccionar? Imitando a la Sagrada Familia ¿Y cómo se hace?

 

*Pues que cada miembro esté dispuesto a darlo todo, aun a riesgo, de no recibir nada.

*Siendo silencioso, cuando todos hablan, y amando cuando todos callan o traicionan.

*Estando desnudo de las riquezas que el mundo añora, pero lleno del Misterio del amor de Dios.

*Siendo pobre, pero con el corazón inmensamente rico con el gran tesoro de Dios.

*Siendo pequeño, frente a todo empeño y pretensión de ser grande y poderoso.

*Mirando hacia el cielo, buscando la voz de Dios y, no olvidando el clamor de los que llaman en la tierra.

*Cultivando la sencillez, para disfrutar con lo poco y huyendo de bellezas ficticias que son polilla.

*Recibiendo, a Aquel que es rostro del Dios vivo y, alejándome de los falsos dioses que me esclavizan.

*Abrazando a Jesús que sana y salva y poniendo en su justo sitio a todo aquello que de Él me aleja.

*Comprometiéndose, aun en medio de dudas a buscar respuestas.

 

 

Si, la familia por mucho que se empeñen en destruirla toda la patulea de progres, que pululan, no solo subsistirá, sino que recobrará la importancia que debe tener en la sociedad y en el mundo. Así, que, nada de arrugarse. El futuro de la humanidad se fragua en la familia.

 

 

¡Feliz fiesta de la Sagrada Familia, a todos vosotros amigos, amados de Dios!

 

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