Ecos del Evangelio

5 enero, 2017 / Carmelitas
Los Reyes nos reglan su ilusión

EPIFANÍA DEL SEÑOR

¡Levántate, brilla… que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!

¿Por qué siendo hijo vives como esclavo, y dejas que el pecado sea tu dueño y señor? Levántate, brilla. Tú no eres para estar como las gallinas, tú no eres para arrastrarte como los reptiles, tú eres para volar como las águilas, tú eres para lanzarte en alas desplegadas a la aventura del amor misericordioso, tú eres llamado a brillar porque ya llega tu luz, la que te hace brillar, la que da razón a tu ser, la que te enciende y te guía en las noches oscuras, la que te calienta el alma y el corazón cuando ambos van enfriándose.

Escucha, el motivo de la invitación a levantarte es… “la gloria de Dios que amanece sobre ti”. Tú no eres para estar postrado en la vida, tú no eres para estar tullida en el camino de la vida, tú no eres para vivir tetrapléjico del corazón y el alma. La gloria de Dios madruga por ti, viene a ti, esta como el centinela aguardando, velando tu sueño. ¡Despierta! levántate, alégrate, brilla, saca lo mejor de ti, da lo mejor de ti, la venerable madre Rosa Ojeda Creus decía: “todo lo mejor para Jesús”. Ya es tiempo que demos a Dios lo que es de Dios. Dios es quien te llama, te ama y espera que le escuches; el mensaje de hoy es… levántate, brilla.

Esta invitación no es sólo para ti, es la invitación universal a todo el género humano, Dios nos sale al encuentro, Él se nos manifiesta, Dios se hace hombre y se acerca a los hombres. Nuestro Dios pone en el interior de todo ser humano el anhelo de la trascendencia, el anhelo de confiar su ser en alguien superior. Dios niño manifestado al género humano, nos hace salir de nuestro confort, cuando de verdad nos dejamos interpelar por la estrella, por la luz de Dios, por su gracia, por su presencia; no podemos quedarnos metidos en nuestros palacios, en nuestras seguridades, en nuestros criterios absurdos y obsoletos de la antiguas tradiciones y del hecho de decir: “siempre se ha hecho así”. Cuando vemos la estrella de Dios, su gracia, su presencia, nos ponemos en camino, dejamos de estar instalados, dejamos de ser sedentarios y nos volvemos nómadas de Dios, caminantes, peregrinos, buscadores de la voluntad de Dios, nos ponemos en camino para ir a adorarle donde ha nacido.

Hoy en día creemos que ciertos ritos y oraciones nos aseguran la presencia de Dios entre nosotros, tal y como creían los maestros de la ley, ellos estaban seguros y tranquilos porque tenían a Dios y su mesías bajo su control. Era imposible según ellos que algo se les escapara de entre las manos, ellos eran los expertos. Cómo no saber todo sobre el Mesías, que insolencia pensar eso de los expertos. Y sin embargo los ángeles fueron y anunciaron a los pastores que Dios se había hecho hombre y que fueran a adorarlo hecho niño. Los ángeles no le fueron a decir a los escribas, a los doctores y a los maestros de la ley lo del nacimiento del mesías. Recordemos que cuando estos hechos sucedieron, los pastores eran considerados unos pecadores, porque no cumplían la ley, no asistían al templo. El trabajo, de cuidar ovejas, no daba para ser practicante perfecto del culto al Dios que tenían encerrado en el templo de Jerusalén. Cómo podría Dios manifestarse a esos pecadores.

Por otra parte cómo podría Dios manifestarse a extranjeros, cómo podría Dios manifestarse a los paganos, si no eran el pueblo elegido, sino estaban circuncidados. Si pusiéramos esos parámetros a concepciones que tenemos, estoy segura que algunas cosas también hoy nos vendrían a cuento. “Que golpe bajo les haces Dios a los que creen ser buenos, que golpe bajo les das a los que creen tenerte comprado por sus prácticas religiosas, que golpe bajo les asestas Dios a los que saben todo de ti, pero están como campanas, huecos por dentro”

Herodes se sobresalta, el rey se espanta porque ha nacido un niño, se imagina que le tienden una trampa para declararle la guerra. El león piensa que todos son de su condición. Hombre sanguinario y traicionero, cómo puede estar tranquilo y vivir en paz. De la abundancia del corazón habla la boca, de la abundancia de tu intención es tu proceder. Por mucho que pretendamos ocultar lo que somos no lo logramos porque siempre llevamos lo que somos a todas partes.

Por eso Herodes llama en secreto a los magos y se informa de todo lo que le interesa para sus planes mezquinos. Pero no cuenta que cuando las cosas son de Dios se notan, lo mismo cuando las cosas no son de Dios también se notan. Herodes pretende engañar, abusar del deseo de los magos por encontrar al niño Rey que ha nacido. No lo olvidemos: “donde Dios se hace presente no se puede ocultar su presencia”.

Los magos fueron unos expertos lectores de los signos de los tiempos, supieron leer e interpretar los acontecimientos que se les estaban presentando. Llama mucho la atención que fueron ellos al igual que los pastores, los únicos que se pusieron en camino, que viajaron mucho con tal de contemplar algo que estaba aconteciendo. A veces pasamos toda la vida trabajando para hacer un viaje, porque queremos conocer un lugar, pero poco trabajamos por juntar lo necesario para el gran y definitivo viaje de la vida eterna, vivimos “por lo de menos” y dejamos de vivir por lo de más valor. Dios siempre da señales, pero son pocos los que viven atentos a estos signos que los tiempos.

Los magos, al ver de nuevo la estrella se llenaron de inmensa alegría. Nosotros al seguir los impulsos de nuestro corazón, al seguir esas corazonadas, los deseos por hacer el bien, por decir una palabra amable, estamos dando paso a la voluntad de Dios en nuestras vidas. El ángel de la guarda está allí para eso, para seguir las inspiraciones del corazón, él es ese compañero al que poco caso le hacemos pero que siempre está presente en nuestra vida, aconsejándonos para ir tras la estrella que nos lleva a caer de rodillas y adorar día a día el misterio de Dios que nos ama, el misterio que viene a nuestras vidas de una y mil formas. El ángel de la guarda, es ese compañero que nos ayuda para presentar nuestros regalos, nuestros dones, nuestras ofrendas al dador de nuestra existencia.

El ángel de la guarda es ese compañero que nos habla en el inconsciente o en sueños, a veces esos sueños que nos aterran, esos sueños que nos dejan en paz, esos sueños que no entendemos, esos sueños que parecen que no tienen sentido. Hay veces que hasta huimos de la cama, nos cuesta demasiado meternos en ella. Y muchas veces ese miedo a dormir es porque no hay paz en nuestro interior, hay rebeldía a escuchar lo que Dios nos pide, a veces él sólo nos pide que le contemplemos presente en nuestra propia vida. Entonces se deduce que de quien huimos en el fondo es de encontrarnos con nosotros mismos, con lo que somos de verdad. Volvamos al principio: ¡Levántate, brilla… que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!

Dios viene a manifestarse en tu vida, deja que sea la epifanía en tu vida. Ese es el mejor regalo que puedes recibir, no lo desprecies. Abre tu vida al mejor regalo: Dios manifestado en tu vida y para ti. ¿Qué más quieres?Hna. Mª Leonarda Peñaloza Estrada

 

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