Ecos del Evangelio

23 junio, 2018 / Carmelitas
Nacimiento de San Juan Bautista/ 24 de Junio 2018

¿Qué va a ser este niño?

 

 

Esta pregunta resuena en los vecinos del alegre matrimonio de Zacarías e Isabel, pero ellos callan, ni se atreven a participar de la duda, Zacarías como padre, se limita a dar la razón a su esposa “su nombre es Juan” que quiere decir “el fiel de Dios” y en el momento en que es mencionado el nombre del niño, su padre recobra el habla y la alegría se hace presente en este hogar, así se manifiesta la acción de Dios, que comienza obrando siempre en lo más pequeño y escondido, ante tales hechos, los presentes se llenan de admiración y desconcierto, porque no alcanzan a comprender lo que sucede, mientras que Zacarías e Isabel, llenos de fe y de confianza en las antiguas promesas, sabían que el niño estaba llamado a una vocación especial, que no era necesario anunciarlo con trompetas, sino dejar que la vida y el testimonio de Juan manifestara las promesas y la misericordia de Dios.

 

Notamos en las lecturas de este día un fuerte tinte vocacional, por un lado, el profeta Isaías anuncia: “El Señor me llamó desde el vientre materno, de las entrañas de mi madre y pronunció mi nombre”.

 

En definitiva, cada uno estamos llamados a una vocación personal, todos somos precursores de la Buena Noticia como Juan el Bautista, que no hizo más que preparar el camino para la llegada de Jesús, de quien él mismo dice: “no es digno de desatarle las sandalias de los pies”; ante la figura de este gran profeta hemos de cuestionarnos: si la predicación que hacemos por medio de nuestras palabras y nuestro testimonio es un anuncio de nosotros mismos y de nuestras obras o un anuncio de alegría y esperanza en Jesús, desde una humildad y sencillez como la de Juan, que supo disminuir para que El creciera.

 

De modo que nuestra misión como la de Juan no es otra que anunciar: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.

 

Que esta fiesta de San Juan, nos recuerde que la vocación personal va más allá del propio estilo de vida, que a lo largo de la vida el Señor nos continúa llamando a misiones específicas, y cada día es una oportunidad de preguntarle al Señor ¿Qué será hoy, de mí?

 

Con la confianza de Zacarías e Isabel confiémonos a los proyectos de Dios.

 

 

Hna. Guadalupe Chávez Herrera CSJ

 

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