Ecos del Evangelio

4 noviembre, 2017 / Carmelitas
El primero entre vosotros será vuestro servidor

DOMINGO 31º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A

5 DE NOVIEMBRE DE 2017

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12):

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.

Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Aquí estoy Señor, siempre en camino, en medio de mi vida cotidiana me paro a escucharte con un espíritu abierto, con un corazón sencillo. Hoy presto atención a mi actitud. Quiero recogerme y lanzar hacia ti mi deseo.

Señor Jesús, envíanos tu Espíritu para que podamos leer tu Palabra libres de prejuicios, para que podamos meditar tu anuncio en su integridad y no fraccionariamente, para que podamos orar para crecer en la comunión contigo y con los hermanos. Para que podamos, finalmente, obrar, contemplando la realidad en la que vivimos cada día, con tus mismos sentimientos y tú misma misericordia. Tú que vives con el Padre y nos das el Amor. Amén.

La primera lectura (Malaquías) y el evangelio de hoy hacen serias advertencias a los “bien-quedas” a los que no viven en coherencia con la vocación a la que han sido llamados ni con lo que predican. A ellos se opone la actitud congruente de san Pablo hacia los tesalonicenses y la dura condena de Jesús a los líderes y dirigentes religiosos del siglo I.

En este pasaje me encuentro a un Jesús duro con los escribas y fariseos, antes de mirar hacia fuera, me paro y reconozco también en mí mucho de lo que Jesús denuncia: aparentar, dar lecciones a otros, preferir los primeros puestos… yo también pongo mi seguridad en esas cosas. También tengo muchos padres, maestros, gente a la que sigo. Jesús me invita a no tener más Padre que a Dios al que todos podemos llamar: nuestro. El estilo de Jesús está claro, para alcanzar a Dios, hay que bajar, para ascender al cielo hay que arrodillarse a servir, es la lógica del evangelio.

La intención también de este pasaje evangélico es ofrecer una propuesta alternativa ante los abusos de poder. Si bien Jesús denuncia los fallos de los escribas y fariseos, no podemos alegar que dichos abusos fueran exclusivo de ellos. Quien ejerza un cargo público o un ministerio eclesial podrá corromperse en la medida que no esté sujeto a una permanente redición de cuantas. Tanto en las instituciones públicas como en la comunidad eclesial, encontramos frecuentes situaciones de abuso de autoridad, que permanecen impunes. La incongruencia y el maltrato siempre resultan reprobables, pero lastiman en mayor medida la credibilidad de la Iglesia cuando son realizados por ministros que predican los valores evangélicos sin ocuparse de ponerlos en práctica.

Nuestra venerable Madre Rosa nos dejó una máxima: “Para ser buenas superioras, antes han de ser buenas súbditas. Pero tanto para ser buenas superioras como para ser buenas súbditas, es imprescindible que prevalezcan las virtudes no sólo naturales, sino sobrenaturales” Ella mujer con tan rica en dotes y experiencia de gobierno nos deja puntos de luz que ojala hoy en día nos ayuden a todas sus hijas a ejercer el servicio de autoridad. Ella es muy madre en todo sentido y condena a las que a la hora de mandar se convierten por su orgullo de madres en madrastras.

Señor Jesús, danos la verdadera humildad, que es andar en verdad, cono dice nuestra Santa Madre Teresa de Jesús, para aprender de Ti a servir a nuestras hermanas, a todas las personas con las que nos relacionamos en nuestra labor cotidiana, nuestros continentes necesitan de personas que sepan servir desde el amor, la dulzura, la paciencia… encomendamos hoy a todos los que ejercen un cargo público o eclesial.

Hna. Antonia Álvarez csj.

 

 

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