Ecos del Evangelio

7 junio, 2018 / Carmelitas
Sagrado Corazón de Jesús / 8 de Junio 2018

“Le traspasó el corazón y al punto salió sangre y agua”

 

Al tiempo de leer estas palabras, y más aún de meditarlas, quizá nos invada esa sensación de enorme pobreza al pensar que por cada uno de nosotros, ese corazón que tanto ha amado, que cada día latía por los demás fue traspasado y no solo eso, sino que, al punto brota sangre y agua como de quien nace algo nuevo: la Iglesia.

 

Así, el corazón de Jesús es la fuente de la cual dimanan los Sacramentos y el Agua viva que sacia nuestra sed. La muerte no ha vencido, más bien el sufrimiento en Cruz nos da la oportunidad de una vida nueva en Cristo.

 

El misterio del sufrimiento de Cristo en la Cruz no lo podemos ahondar, sin embargo, sí nos es posible mirarle en la Cruz y dejar que brote de nuestro corazón una palabra a su corazón traspasado, y decir con el salmista: “no dejes inclinarse mi corazón a la maldad “porque en definitiva, a esto es a lo que nos invita el evangelio; a releer nuestra vida y a dejarnos contrastar por la vida de Cristo, él ha venido a revelar lo que es el ser humano, Jesús nos vino a decir quiénes somos, por eso mirando el corazón traspasado de Jesús solo nos queda preguntarnos:

  • ¿Cómo está mi corazón?
  • Mi corazón como motor de mi hacer cotidiano ¿Se deja interpelar por el corazón de Jesús?

 

El hecho de “caer en la cuenta” es el inicio de una purificación del corazón, a pesar de todo cuanto encontremos de descarriado en nuestro corazón. Jesús nos repite “si quieres agradarme confía en mí” con todo lo que implica en un mundo que nos hace creer que solo podemos vivir si estamos envueltos en seguridades, las palabras de Jesús resuenan “solo confía” y “mira al que traspasaron” que fue por amor.

 

El arte de trabajarnos el corazón no es fácil, pues nos resulta difícil ir en contra de nuestro ego y no es un trabajo que se consiga en días, meses, años, más bien es un trabajo que se extiende a toda la vida, de esta forma cada decisión, cada acto, cada palabra constituye nuestra opción fundamental en definitiva la inclinación del corazón por la bondad y la justicia; por Dios.

 

Esta devoción tan arraigada en nuestra congregación y en toda la Iglesia puede ser un instrumento para releer nuestras relaciones, nuestro apostolado, nuestra forma de amar, nuestra comunidad, nuestra vida de oración, quizá sea hora de cambiar, la devoción mensual al Sagrado Corazón por la práctica de un corazón trabajado a imagen del corazón de Jesús, con esta iniciativa de conversión profunda podremos generar nueva vida.

 

También, aunado a las intenciones de cada corazón ponemos ante el corazón de Jesús tantos corazones sufrientes en el mundo, cuántas realidades dolorosas conocemos y en algunas de ellas solo nos queda confiar en ese corazón que es compasivo, que sufre con el que sufre, que participa de nuestra humanidad y toca nuestro corazón con el fuego del suyo.

 

Que la sangre y agua del costado de Cristo, nos conforte en las dificultades y nos en enseñe la compasión y el amor para cuantos nos rodean, que sea Él quien a lo largo de nuestra vida nos mantenga con ese corazón inflamado de su Misericordia y su fecundidad.

 

Hna. Guadalupe Chávez Herrera CSJ

 

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