Ecos del Evangelio

23 junio, 2018 / Carmelitas
SAN JUAN BAUTISTA 24 DE JUNIO 2018

¿Qué será de nuestra vida cristiana si no damos testimonio de ella?

 

Atrás ha quedado el amanecer de aquel gran día que nos regaló la victoria de la Vida sobre la muerte: la Resurrección, y el tiempo Pascual. Atrás quedó Pentecostés……y nos dejó la fuerza, el empuje del Espíritu para no tener miedo ni ser cobardes. Atrás quedó la Trinidad…..y su mensaje de que Dios es una familia con un amor infinito que nosotros tenemos que reproducir. Atrás quedó en el aire, los cantos, el olor del incienso y el homenaje que dimos a un Jesucristo que saltaba del templo a las calles en custodia, haciéndonos entender y comprender que la fe hay que vivirla, no entre muros, y sí comprometidamente en el mundo con la fuerza de la Eucaristía.

La fiesta, de Juan Bautista que celebramos este domingo, es una llamada a sentir la mano de del Señor sobre nosotros. ¿Qué será de Jesús si lo silenciamos en nuestra vida? ¿Qué será de Jesús si, tan sólo, nos quedamos en la exaltación de unos valores pero sin referencia a Dios? El mismo Juan el Bautista, sin señalar el camino hacia el Señor, se hubiera quedado como alguien que vagaba por el desierto y que se movía en un estilo de vida diferente, pero poco más.

 

De todos los que tengan ojos para ver y oídos para escuchar, es bien sabido el empeño de “oficializar la laicidad”.Pero también es cierto que son pocos los cristianos militantes que dan razón y defienden la vida cristiana en las calles.

 

Resulta raro y extraordinario descubrir a cristianos enfrentándose con respeto, pero con firmeza, a una realidad que se nos quiere imponer y destruir todo lo que suene a cristiano.

 

Tal vez no es que muchos bautizados no den razón de su esperanza… lo peor de todo, es que, tal vez, no la dan porque no tienen experiencia profunda y real de la presencia de Jesús en sus vidas. Y claro no se puede dar aquello que no se tiene.

 

Tal vez, la vida de no pocos cristianos, se puede parecer un poco al instinto del avestruz que esconde la cabeza bajo su plumaje o incluso en la tierra, creyendo que así pasará el peligro, mirando para otro lado. No nos podemos contentar ni quedar satisfechos con una referencia cultural al hecho religioso. Es la hora de provocar, en sentido positivo, un interés hacia la persona (no solamente histórica y sí también divina) de Jesús. Como Juan el Bautista, en toda su vida lo hizo y lo señaló.

 

Es el momento de preguntarnos, a los que todavía quedamos en el interior de los templos, sobre nuestro conocimiento y sobre la idea que tenemos de Jesucristo y que hacemos por defenderlo en la calle. ¿Cómo se puede dar testimonio de Alguien si no se le conoce? ¿Cómo va a entusiasmar Jesucristo si primero no se le siente ni se le vive? ¿Cómo se vive de su presencia si no nos preguntamos que representa para nosotros? ¿Como se va a sentir que esta junto a nosotros si muchos lo tienen arrinconado en el día a día.

 

Con más urgencia que nunca, ha llegado el momento de preguntar a quienes se acercan hasta nosotros para bautizar o comulgar, contraer matrimonio o confirmarse, recibir la unción, recibir el orden sacerdotal o simplemente confesarse; y tú…. ¿qué dices de Jesús? Porque ahí está la clave de todo lo demás.

 

Sí, la cristiandad está falta de juanes bautistas, porque necesitamos volver al mensaje autentico del evangelio y dejar de lado tantas normas y requisitos!

 

El pueblo, en aquel momento del nacimiento del Bautista, estaba expectante, ansiaba una palabra de aliento. Miraba el cielo con el único afán de que, abriéndose sus puertas, bajase una voz que, animase y levantase a todo oprimido.

 

La grandeza de Juan Bautista fue que supo desaparecer para que brillase, más tarde, la auténtica luz. Fue como ese cirio de cera que, para iluminar la belleza, se desgasta aún a riesgo de desaparecer.

 

Austero y huyendo de toda riqueza, predicador y elocuente, incisivo y certero, sabía que su misión era precisamente preparar los caminos para que, el Mesías, entrase sin muchas complicaciones ni contratiempos en la vida de los que esperaban un salvador.¡Y en la actualidad, cuanto clero que se predican a ellos mismos para tener sus adictos, en vez de predicar la esencia del mensaje de Cristo!¡Cuanta gente necesitada de conocer a Cristo y en cambio cuanto clero entretenido y compitiendo para conseguir un cargo!¡Que vergüenza!

 

¿Qué es lo que tiene San Juan Bautista que nos falta a nosotros?

 

*Tiene el destello que ilumina la noche oscura del hombre, pero con la luz que Dios pone en el centro de su corazón.

*Tiene el encanto de la coherencia. Dice lo que piensa y actúa según cree.

*Tiene la austeridad que incita a la conversión. Su riqueza es Dios.

*Tiene la palabra, que no se queda en la simple elocuencia, sino que denuncia situaciones infrahumanas, injusticias y enredos del corazón.

*Tiene el reconocimiento más grande y señorial que Jesús le pudo dar en el Jordán: “el mas grande nacido de mujer”.

*Tiene, Juan Bautista, lo que todo creyente debería tener: saber que Dios está por encima de él. Que hay que seguirle, no para contentar al mundo, sino para ser fiel a Dios.

*Tiene, Juan Bautista, el encanto de haber sido el nexo de unión entre el ayer del Antiguo Testamento y el hoy del Nuevo.

*Tiene, Juan Bautista, la madera y la fortaleza de un mártir. Comprendió que, señalar al Mesías, humilde, rompedor de esquemas, anunciador de una liberación total del hombre, le traería consecuencias trágicas para su misma vida.

 

Fiesta de la Natividad del Bautista. La tierra, el mundo, la familia, la iglesia, nuestros pueblos, necesitan de hombres y mujeres como Juan Bautista que digan al pan pan y al vino vino: coherentes, valientes, auténticos, veraces y sin temblar a la hora de decir que actúan, trabajan y viven con la dignidad de hijos de Dios.

 

Y es que, nuestro mundo (aunque muchos no se percaten de ello) está sediento de personas como Juan. Que Dios no permita que falten hombres y mujeres que sean coherentes y valientes y que nos hagan sentir la nostalgia, el apetito, el gusto y la esperanza en Dios.

 

Que San Juan Bautista, llamado a ser pregonero y altavoz de un Jesús que colmó de alegría su misión, nos ayude también a nosotros a interpelarnos: ¿qué será de nuestra vida cristiana si no damos testimonio de ella?. ¿Nos conformaremos con volver otra vez a las catacumbas por miedo al que dirán o porque ahora se lleva lo políticamente correcto?

 

Amigos- lo he dicho y lo repito-: por el Bautismo todos participamos de la misión profética de Cristo; es decir, todos estamos llamados a anunciar el Evangelio y denunciar en nombre de Dios cualquier indignidad contra el hombre.

 

*¡Qué importante es vivir y comprender los valores de Dios para tener claridad de ideas a la hora de detectar dónde nacen los males de la sociedad y del corazón humano!

*¡Qué importante ser valientes para denunciar en nombre de Dios todos esos males!

*¡Qué necesitado está el mundo de profetas verdaderos y no de tantos cantamañanas como abundan! En nuestra sociedad crece la indiferencia religiosa y social. ¡Cuantos se contentan con unos rezos y unos ritos y miran para otro lado para no ver determinadas situaciones, que alterarían sus agendas y su bienestar!

 

Hace falta convencimiento para ser profetas de Cristo. Hace falta coherencia para denunciar sin tapujos tantas injusticias. Hace falta valentía y arrojo para señalar el mal. Hace falta amor para cambiar lo negativo. Hace falta además de llamarse cristianos serlo.

CORAJE AMIGOS, CORAJE…

 

+Es necesario tener fuerza para ser firme, pero es necesario coraje para ser gentil.

+Es necesario tener fuerza para defenderse, pero es necesario coraje para batallar.

+Es necesario tener fuerza para ganar una guerra, pero es necesario coraje para no rendirse.

+Es necesario tener fuerza para ser correcto, pero es necesario coraje para tener dudas y seguir adelante.

+Es necesario tener fuerza para superar los obstáculos, pero es necesario coraje para mantener el equilibrio a pesar de las dificultades.

+Es necesario tener fuerza para sentir el dolor de un amigo, pero es necesario coraje para reconocer las propias debilidades y seguir ayudando al amigo.

+Es necesario tener fuerza para no quejarse de los propios males, pero es necesario coraje para plantarles cara.

+Es necesario tener fuerza para soportar el conflicto, pero es necesario coraje para conseguir la paz.

+Es necesario tener fuerza para estar solo, pero es necesario coraje para pedir apoyo.

+Es necesario tener fuerza para amar, pero es necesario coraje para saber amar hasta el extremo.

+Es necesario tener fuerza para sobrevivir, pero es necesario coraje para vivir, y más coraje aún para proclamar la Verdad sin ambages.

 

Por eso, vale mas entrar en la vida eterna sin cabeza, como le paso al Bautista, que con todos los miembros, pero haber desperdiciado la vida. Si, el Bautista siempre me ha fascinado, por eso no me importa que me corten la cabeza si eso sirve para que Cristo llegue a mucha gente…

 

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