Ecos del Evangelio

24 julio, 2021 / Carmelitas
SANTIAGO APÓSTOL CICLO B 2021

Solemnidad de Santiago Apóstol, patrón de España.

 

 

 

Este año, la Solemnidad de Santiago, patrón de España, coincide en domingo. Y quizás, -y parece mentira- tengamos que empezar la reflexión por explicar lo que significa patrón, y patrón de España. ¿Qué significado tiene esta palabra? Un patrón es, ni más ni menos, un punto de referencia para alcanzar, construir o llegar a algo. Los sastres lo utilizan para conseguir un buen traje, o los artistas para una hermosa escultura. Los arquitectos para levantar un señorial edificio, o los músicos para una bella partitura. Los idealistas, para soñar en un nuevo mundo, o los pragmáticos para conseguir sus logros.

 

 

¿Y los cristianos? ¿Cuál es el patrón de los cristianos? Ni más ni menos que el evangelio. Y ese evangelio, los santos -entre ellos Santiago el Mayor-, lo llevaron hasta las últimas consecuencias. Lo vivieron con honradez y con valentía, con pulcritud y con generosidad. Desde entonces, y han pasado muchos siglos, pueblos y ciudades, continentes y generaciones de cristianos, vieron en el testimonio de estas personas, un modelo de referencia para guiarse a la hora de vertebrar las sociedades, la familia, la ética, la moral, el arte, la cultura, etc. Y, estos santos, fueron declarados “patrones” sobre los cuales cortar y coser, armar y levantar un edificio espiritual y material que, tenía como fondo, el sabor del evangelio.

 

 

¿Qué nos está ocurriendo hoy? Entre otras cosas, que proclamamos a Santiago, Patrón de España y, a continuación, vamos por otros derroteros totalmente distintos de los que Santiago eligió, vivió y optó.

 

Santiago, obedeció a Dios antes que a los hombres y, precisamente por ello, le costó la vida. Nosotros, acostumbrados a vivir la fe entre algodones, almohadones y rutina, nos asustamos cuando de frente o por detrás, atacan los enemigos de la fe.

 

Santiago, si primero fue un soberbio junto con su hermano Juan, cuando se dio cuenta de que esa manera de ser, lo llevaría a la perdición, rectificó, y de que manera. Nosotros, acostumbrados a hacer de los cesares de esta sociedad, dioses, hemos arrinconado al único Dios y a su enviado Jesucristo y cuando eso sucede, la soberbia y el engreimiento, manda en la vida, en vez de Cristo.

Santiago, fue el primero en sellar con su sangre su amistad con el Señor. Fue el primero en corroborar, ya no con palabras sino con sangre, que lo que creía era lo mejor que le había pasado en su vida: Jesús de Nazaret.

• Cambió de señor; al mundo por Jesús, y muchos no se lo aceptaron.
• Cambió de señor; la mentira por la verdad, y otros tantos no se lo aguantaron.
• Cambió de señor; la tierra por el cielo, y los poderosos no se lo perdonaron.
• Cambió de señor; la tierra de Jesús por el universo abierto, y nosotros deberíamos agradecérselo poniendo coherencia a nuestra fe.

 

 

Santiago, no lo aprendió todo de golpe. Poco a poco fue entendiendo que, el vivir con Jesús, traía sus consecuencias. Pero fue feliz. Supo ver a Dios en Jesús y, con ello, la vida le resultó atractiva, aventurera y llena de entusiasmo en su acción evangelizadora. Por eso, la fiesta de Santiago Apóstol, nos habla de la intrepidez, la agudeza, la coherencia, y la valentía con la que -al igual que Santiago- nos hemos de enfrentar a las nuevas realidades que nos tocan vivir, porque si no, ya me diréis que significa ser cristiano.

 

¡Que cambio que experimentaron los dos hermanos, Santiago y Juan! Cuando se decidieron por conocer a fondo a la persona central de la fe, y decidieron poner coherencia, y dejar de lado la soberbia (que es el peor cáncer que puede asolar a una persona), se fueron deshaciendo de todo aquello que no es decisivo para ser los amigos de Jesús. ¡Que valentía la de Santiago!, se desinstaló de comodidades y excusas para dar razón de Cristo. ¡Que decisión la de Santiago!, comenzó a vivir los valores del evangelio y a testimoniarlos allí por donde iba.

 

¡La llamada de Santiago, Patrón de España sigue más actual que nunca! Nos sigue invitando a pensar, cortar, coser y construir nuestra tierra con lo que fue grande en él: EL EVANGELIO DE CRISTO. Si de verdad creemos en el Evangelio y en nuestra patria, además de cuidar la fachada, hay que asegurar y consolidar con garantía sus cimientos. Y esa es la gran llamada en la fiesta de hoy. Porque, al fin y al cabo, ¿sirve de mucho, tantas comodidades y maquillajes y palabrería, si nuestra fe y nuestra patria está expuesta a una inminente ruina?

 

Santiago, cuando arribó en nuestra tierra, se encontró con no pocas contradicciones. A buen seguro, que, entre otras cosas, encontraría abundancia de puertas cerradas; de corazones obstinados; de hombres y mujeres, que lejos de despuntar hacia el cielo, se conformaban en el día a día, con aquello que tocaban o disfrutaban.

 

 

Esta situación, en la actualidad, no es muy distinta de la que vivió el Santo Apóstol. Para muchos de nuestros contemporáneos, el nombre de Cristo, es algo totalmente ajeno a su existencia. Llama la atención, como un gran número de gente, que se dice cristiana, no se ruborice ante su afirmación de no haber leído jamás la Biblia; de saber poco o nada sobre el testimonio de los mártires o de los santos apóstoles; y de menospreciar lo más sagrado: la Eucaristía.

 

La consecuencia es bien sencilla: un pueblo de bautizados camina, piensa, trabaja y decide, como si Dios no existiera. O, dicho de otra manera; Aquel, en el nombre del cual fueron bautizados, para un número considerable de personas, significa poco o nada. Viviendo en un vacío moral y, por supuesto, en una ausencia de valores.

 

Me preocupa, el futuro de una España sin fe.
Me produce vértigo, el escaso interés o la timidez de las familias en la transmisión de la fe católica y apostólica.
Me interroga, el divorcio entre la vida práctica y la fe celebrada de no pocos cristianos. ¿Qué ocurre? ¿Qué hacer? ¿Por dónde tirar?

 

Pues hay que insistir volviendo al principio. Hay que insistir volviendo a los cimientos que fueron la semilla del Evangelio en nuestra nación: la fe en Jesucristo; la vivencia cristiana en familia; el compromiso de todos, laicos y sacerdotes, por extender y hacer creíble con palabras y obras el mensaje de Jesús.

 

Ante las dificultades actuales, no es bueno recluirse y resignarse. Santa María nos acompaña. Sí Ella en momentos de amargura, se acercó hasta Santiago animándole en su camino apostólico, no es menos cierto que, hoy y aquí, en cada persona que vive en el nombre del Señor, en el esfuerzo realizado por la instauración del Reino de Dios, la Virgen María sigue consolando e iluminando todas y cada una de las tareas que se encaminan hacia eso: dar a conocer la vida, los misterios y la salvación que nos trajo Jesucristo.

 

 

*Ante tanta muerte física o mental, hay que anunciar, como Santiago, que Jesús es la VIDA.

 

*Ante tanta tristeza, el apóstol Santiago, nos invita a llevar en nuestras manos la alegría de la FE.

 

*Ante la soberbia, la apariencia y los subterfugios en que muchos hunden sus vidas, Santiago nos demuestra que la solución pasa por la HUMILDAD, LA SENCILLEZ, LA HONESTIDAD Y LA CLARIDAD

 

*Ante la amargura, como lo hizo Santiago, insistamos con el bálsamo de la ESPERANZA.

 

 

En definitiva. ¿Sirve de algo una vida, un mundo, con mucha fachada, pero sin cimientos para sostener tanto vacío y tanto sin sentido? La respuesta es: NO. Sin Dios, el hombre se abandona a su propia suerte y se convierte en un autentico lobo para los demás. Es la hora, por lo tanto, de comenzar a levantar un nuevo edificio en el que todos nos sintamos hermanos, aunque nunca falten francotiradores e hipócritas, que, al fin y al cabo, no son más que cobardes y amargados. Hay que aprender que la Resurrección -tesoro que testimonió y de que manera- el Santo Apóstol- es el premio para todos los que creen viven y esperan en Jesucristo.

 

No nos faltarán persecuciones, incomprensiones, soledades, difamaciones y hasta traiciones, Pero, mirando al testimonio de los apóstoles, veremos que -si ellos pasaron lo suyo- tampoco está de más, que algo de lo suyo pasemos nosotros por causa del evangelio. ¿Os que los discípulos de Cristo vamos a ser mas que nuestro Maestro? Parece, que algunos hasta se lo creen, pero lo único que dan es pena.

 

¡Feliz día de Santiago Apóstol!

¡Feliz día del Patrón de España!

 

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