Ecos del Evangelio

25 julio, 2021 / Carmelitas
SANTIAGO APÓSTOL SOLEMNIDAD 2021

SOLEMNIDAD DE SANTIAGO APÓSTOL

 

 

En la primera lectura, Hch 4, 33; 5, 12. 27-33; 12, 2. Los apóstoles se reunían en el pórtico de Salomón, un templo a donde iba la gente, quizá para rezar, pedir como se hace en la iglesia, sin embargo, cada vez menos, por desgracia para nuestra historia eclesial. Cada vez menos cristianos acuden a la Iglesia, porque no se ven en la necesidad de pedir, rogar, hoy en día bien parece como si lo que es religioso les repelen como los polos opuestos de los imanes.

 

Nuestro mundo está necesitado cada vez de Dios, pero no lo reconoce, busca sin saber a quién, primeramente, busca en las cosas efímeras de la vida o caducas, sin embargo, ve que eso no le da la satisfacción ni la felicidad. Pero no sólo ocurre a nivel social, sino también en lo religioso, que tantas veces está marcado por el poseer, tener, ser más que, saber más que, todo en todas las cosas perecederas, y nos preguntamos ¿Cuántas veces decimos, voy a por la santidad?. Pensamos y decimos eso es para personas perfectas, pero a esto estamos llamados a la perfección, y Dios no te da esos sentimientos cuando no es posible y factible. Por lo que si es que alguna vez hemos pensado en la Santidad busquémosla. Todo se puede lograr y más cuando son sentimientos tan sublimes.

 

En el Evangelio de Mt 20, 20-28, Jesús corrige la ambición de los apóstoles.

 

En la mediación de la madre, para con sus hijos, vemos claramente que a nivel social buscamos seguridades, tanto en el trabajo, como en la relación personal. Pero estas seguridades son tan débiles y a la vez sin consistencia… que al mínimo obstáculo todo se viene abajo. Pero esto porque no se está fundado en bases sólidas, como cuando Jesús dice que quien construye en arena, llega la corriente y el agua se la lleva.

 

Hoy en día, la sociedad está marcada por falta de compromisos duraderos y definitivos. Eso asusta, porque en definitiva tienen miedo al compromiso definitivo, por lo cual se cambia a menudo de trabajo, de pareja, etc., no hay ninguna estabilidad. En ningún estatus de la sociedad, la gente busca intereses personales. Así también en la iglesia en las comunidades se busca la comodidad, el confort, eso estoy bien ¿Para qué cambiar?

 

A nivel social, en la sociedad la competitividad, el ser más ante los demás, estar por encima de. Es decir: se lucha por el ser, el poder y el tener.

 

En este texto la madre intercede por los hijos, una madre siempre intercederá por los hijos en cualquier circunstancia y más cuando se trata del bienestar del propio hijo.

 

Aquí ella quiere asegurarse algo para sus hijos, como ocurre en la sociedad, que la madre siempre busca colocar a sus hijos, así intentar que rehagan su vida antes de que ésta les falte. Otras madres intentan que el hijo les cuide como si el hijo tuviese la obligación de hacerlo. Aunque son pocas, pero las hay, siempre deseando que el hijo sea el cuidador personal.

 

 

SER

Perspectiva del ser, todos gozamos del ser, en la propia vida, vida que nos ha sido dada, como un regalo de Dios. Pero el hombre o la mujer como ser humano necesita de una trascendencia. El sentido de búsqueda constante, ¿Quién soy? Que es lo que pienso, cuáles son mis metas, quien quiero ser más delante. En la vida te propones metas, mirándolo de cara a un futuro, pero ese futuro siempre enfocado, de cara a la superación personal y a veces a la competitividad.

 

Cuando es:

a) de cara a la sociedad, la sociedad te exige y entre más seas y tengas mejores puestos de trabajo se te ofrecen, pero si es

b) de cara al sentido religioso, competir con los hermanos, me parece que estás compitiendo con Dios, sin embargo, tienes las de perder. Nuestra competitividad sea desde la fraternidad y caridad, para poder ayudar y dar un servicio mejor a nuestros hermanos.

 

 

PODER

El poder, en un sentido social, es aquel que toda persona necesita o se cree que es necesario para ser alguien, pero el poder cuando no se tiene un poco de sentido humano y cristiano; deshumaniza y oprime. Por lo que debemos estar atentos a nuestro poderío, muchas veces nuestro poder no es sobre los demás, cosas grandes sino en cosas pequeñas y sencillas. Y eso sencillamente bien parece que nos da un poco de seguridad personal, y libertad.

 

TENER

Tenerlo todo frente a la sociedad consumista, una sociedad que nos consume.

Tener la ropa de vestir y calzado de marca, es decir, vestir a la moda eso parece que te da prestigio y sintiéndonos los más pijos de sociedad parece que te da estatus social, sin embargo, no te das cuenta que la sociedad te consume y asume. No dejemos que la sociedad nos asuma y consuma; ni tampoco seamos consumistas de la sociedad de consumo; sino más bien dejemos empapar la nostalgia y ternura del Maestro, que nos asumió con su propia sangre.

 

En el Evangelio, los hermanos querían tener un puesto en el cielo junto a Jesús y querían asumir y consumir el cáliz…. con que diplomacia Jesús les dice: no me toca a mí concederlo… pidamos a Jesús, que no aspiremos a bienes terrenales, sino que tengamos puesto los ojos en aquel, que inició y completa nuestra fe.

 

 

Hna. Enedelia García Calderón CSJ

 

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