Ecos del Evangelio

30 mayo, 2020 / Carmelitas
SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS

MANDA TU ESPÍRITU SEÑOR

A RENOVAR LA FAZ DE LA TIERRA

(Jn 20, 19-23)

 

 

Hermanos, hermanas en este domingo 31 de mayo del 2020, terminamos el tiempo Pascual celebrando la Solemnidad de Pentecostés, en este día meditamos en el Evangelio de Juan, como los discípulos después de haber perdido a su Maestro, muerto en Cruz, estaban con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Ellos sienten miedo de hablar de la Verdad, tienen temor de ser castigados, de ser señalados e incluso de perder la propia vida.

 

 

¿Cuántos de nosotros nos hemos sentido así, con miedo por diferentes circunstancias? Y creemos que Él no está y nos encerramos en nosotros mismos por cobardía, para no enfrentar las dificultades de la vida, pero justo cuando sentimos esa incertidumbre a través de un medio llega Jesús Resucitado y nos dice como les dijo a los discípulos: «La paz con vosotros«, «la paz contigo», «aquí estoy».

 

 

Con Jesús la vida cambia, con El podemos pasar…

 

& de la tristeza a la alegría,

& del miedo a la paz,

& del callar a la libertad de hablar,

& del estar encerrados en nosotros mismos a salir al encuentro del otro, no viéndolo como un enemigo sino como un hermano o una hermana a quien amar y perdonar.

 

 

En este pasaje del Evangelio de Juan, me parece importante resaltar la vida de la primera comunidad ante la pérdida de Jesús y al igual que los discípulos también nosotros hemos experimentado tristeza, dolor, miedo sentimientos muy humanos que juntos hemos de superar por medio de la fe, del compartir como hermanos y hermanas, la alegría de creer que realmente “Él Vive con nosotros y en nosotros esta”.

 

 

Finalmente, Jesús Resucitado dice a sus discípulos: «Como el Padre me envió, también yo os envío«, en medio de nuestra fragilidad que como humanos experimentamos, Jesús sigue confiando en nosotros, nos da un mandato, una misión. Por eso, les dice y nos dice: “Recibid el Espíritu Santo…”. Por tanto, no estamos solos, su Amor, su Luz nos acompaña, sigamos con Él con la fuerza del Espíritu Santo quien es nuestro apoyo y autoridad para enseñar el camino, para corregir, perdonar y de igual manera tener la humildad, para dejarnos enseñar, corregir y pedir perdón.

 

 

No olvidemos buscar el sacramento de la Reconciliación (cuando las circunstancias no lo permitan) un encuentro de misericordia, de amor. Busquemos siempre esa libertad de estar en paz, en comunión, porque Jesús nos dice:

 

«Yo hago nuevas todas las cosas»

 

 

Hna. Micaela Villa Vargas CSJ

 

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