Ecos del Evangelio

17 junio, 2020 / Carmelitas
Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús 19 de Junio

Dios es amor.

 

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4, 7-16

 

“Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

 

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación para nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu.

 

Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él”

 

 

 

Dios es amor, el amor proviene desde Dios y el que ama a sus semejantes, amigos o enemigos, ama a Dios sin importar sus defectos o los errores cometidos.

 

Así como Dios Padre, en su amor infinito, nos envió al ser más preciado, su Hijo, para que vivamos por medio de Él como una manifestación invaluable del gran amor que nos tiene, así nosotros debiéramos preguntarnos: ¿qué le estamos enviando a nuestro prójimo?, ¿qué mensaje transmitimos con nuestras palabras y nuestras acciones? Acaso, ¿son esas palabras y acciones muestras de amor o reflejan otros sentimientos un tanto viciados?

 

A Dios no lo hemos visto nunca de forma física pero podemos verlo a través de las personas, de la naturaleza y de toda la creación. Y es justo a través del cuidado que ponemos en nuestra relación con los demás, ya sean personas que amemos o que no amemos, como demostramos nuestro amor por Dios al tratar a nuestros semejantes con respeto, amor y empatía, así es como permaneceremos en Dios manteniéndonos positivos ante cualquier cosa con surja siempre con una actitud dispuesta a convertirnos en mejores personas viviendo con paz en nuestros corazones.

 

En éstos tiempos de incertidumbre la única certeza es el amor de Dios y el amor que cada uno experimentemos ayudando a los demás en aquello que realmente necesiten. Vemos ese amor de Dios manifiesto en cada centro hospitalario, en el doctor, el paramédico, la enfermera, en las personas que cuidan a otras personas, quienes ofrecen alimentos, productos o servicios sin esperar nada a cambio, en los guías espirituales, las hermanas religiosas que nos acompañan, en los padres de familia que ama a sus hijos, en los maestros que orientan a sus alumnos y en cada persona que cumple con la misión de su vida y se entrega al amor de Dios.

 

El amor es permanecer en Dios y tiene muchas formas de manifestarse. Busquemos el amor de Dios en cada persona y encontraremos a Dios en medio de nuestro propio corazón.

 

Dedicado a mi padre, Javier Jesús Bustamante Partida quien vive en el amor de Dios, ha sido, es y será por siempre el amor de Dios en mi corazón.

 

 

Aurea Violeta Bustamante Enriquez
Docente Instituto Rosa del Carmelo A.C.
Santiago de Querétaro, Qro., México.

 

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