Ecos del Evangelio

28 diciembre, 2019 / Carmelitas
Solemnidad de la Sagrada Familia

SAGRADA FAMILIA

 

El evangelio de este domingo, nos habla de la figura de San José, el fiel protector de María y padre amoroso de Jesús. Nosotras, como Carmelitas, lo veneramos como nuestro patrono y como modelo de vida sencilla y orante.

 

Hoy que celebramos la Solemnidad de la Sagrada Familia, nos viene bien recordar y reflexionar la homilía que el Papa Francisco pronunció ante miles de familias en Filipinas, en enero del 2015, donde explicó su gran devoción por san José.

 

«Yo quisiera también decirles una cosa muy personal. Yo quiero mucho a san José. Porque es un hombre fuerte y de silencio. Y tengo en mi escritorio tengo una imagen de san José durmiendo. Y durmiendo cuida a la Iglesia. Sí, puede hacerlo. Nosotros no. Y cuando tengo un problema, una dificultad, yo escribo un papelito y lo pongo debajo de san José para que lo sueñe. Esto significa para que rece por ese problema…

 

Al igual que San José, una vez que hemos oído la voz de Dios, debemos despertar, levantarnos y actuar. En la familia hay que levantarse y actuar. La fe no nos aleja del mundo, sino que nos introduce más profundamente en él. Es muy importante…

 

Del mismo modo que el don de la Sagrada Familia fue confiado a San José, así a nosotros se nos ha confiado el don de la familia y su lugar en el plan de Dios. Lo mismo que con San José. A San José el regalo de la Sagrada Familia le fue encomendado para que lo llevara adelante. A cada uno de ustedes, y de nosotros, porque yo también soy hijo de una familia, nos entregan el plan de Dios para llevarlo adelante. El ángel del Señor le reveló a José los peligros que amenazaban a Jesús y María, obligándolos a huir a Egipto y luego a instalarse en Nazaret… Y (debemos) pedirle a San José, que es amigo del ángel, que nos mande la inspiración de saber cuándo podemos decir ‘sí’, y cuándo debemos decir ‘no’. Las dificultades de las familias son muchas”…

 

José escuchó al ángel del Señor, y respondió a la llamada de Dios a cuidar de Jesús y María. De esta manera, cumplió su papel en el plan de Dios, y llegó a ser una bendición, no sólo para la Sagrada Familia, sino para toda la humanidad. Con María, José sirvió de modelo para el niño Jesús, mientras crecía en sabiduría, edad y gracia».

 

 

Y en la homilía de la misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, diciembre de 2018, el Santo Padre se refirió a San José como “el hombre de los sueños, con los pies en la tierra”.

 

«El sueño es un puesto privilegiado para buscar la verdad, porque allí no nos defendemos de la verdad. Vienen y… Y Dios también habla en los sueños. No siempre, porque generalmente es nuestro inconsciente que viene, pero Dios tantas veces eligió hablar en los sueños. Lo hizo tantas veces, en la Biblia se ve, ¿no? José era el hombre de los sueños, pero no era un soñador ¿eh? No era fantasioso. Un soñador es otra cosa: es aquel que cree…va… está en el aire, y no tiene los pies plantados en la tierra.

 

No perder la capacidad de soñar el futuro: cada uno de nosotros. Cada uno de nosotros: soñar sobre nuestra familia, sobre nuestros hijos, sobre nuestros padres. Mirar como yo quisiera que anduviera su vida. También los sacerdotes: soñar sobre nuestros fieles, qué queremos para ellos. Soñar como sueñan los jóvenes, que son “descarados” en el soñar, y allí encuentran un camino. No perder la capacidad de soñar, porque soñar es abrir las puertas al futuro. Ser fecundos en el futuro».

 

 

 

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