Ecos del Evangelio

15 julio, 2020 / Carmelitas
SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DEL CARMEN. 16 DE JULIO 2020

 

La promesa es grande y la dicha es inmensa

 

¡Alegrémonos!

 

Esta es nuestra gran fiesta, como Hermanas Carmelitas de San José, ya puede nuestro corazón alegrarse, porque la promesa es grande y ¡la dicha es inmensa!

 

A todas las hermanas que hoy celebran aniversario de votos, les deseo muchas felicidades, y les doy las gracias por vuestra entrega y testimonio… y si se me permite reforzar el mensaje del Evangelio y el deseo de nuestra fundadora, puedo de decir: que el Señor, por intercesión de la Virgen del Carmen, os conceda un verdadero corazón de madre, al estilo del que nos ha sido dado por Jesús en la Cruz: “Mujer ahí tienes a tu hijo” (…) “ahí tienes a tu Madre”.

 

Sabemos que el Monte Carmelo es de tradición Carmelitana desde el profeta Elías, que lo ha convertido en el refugio de la fidelidad al Dios único y en lugar de encuentro con el Señor.

 

A nosotras la tradición nos llega más tarde bajo la advocación del Carmen, con el don del escapulario que es signo de protección, estímulo de imitación y promesa de salvación, en el camino que emprendemos hasta Cristo, el “monte de Salvación” por excelencia.

 

 

“Atráenos Virgen María, caminaremos en pos de ti”

 

Que en nuestro corazón nunca cese el deseo de cantar el salmo: “atráenos Virgen María, caminaremos en pos de ti” ya que en la Virgen encontramos el modelo de nuestra salvación, es ella el prototipo para el Plan salvífico de Dios para la humanidad, razón por la cual, ha querido Dios que su Hijo, El Hijo por excelencia, fuera concebido por una mujer, bajo la ley, tan sólo para rescatarnos… (y ahora, la promesa más hermosa que Dios nos podría hacer…) para que recibiéramos el ser hijos por adopción! Y esto no debe pasar desapercibido por nadie. Porque si no fuera de extrema importancia Jesús no hubiera guardado estas palabras, para el último momento de su vida, estando ya colgado en la Cruz: “Jesús al ver a su Madre, y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su Madre: “Mujer ahí tienes a tu hijo” luego dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu Madre” y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.”

 

 

Y nosotras, personalmente:

¿Cómo acogemos la gracia de Dios en nuestra vida?

¿Cómo acogemos la presencia de María en nuestro ser y hacer cotidiano?

 

¡FELIZ FIESTA DE NUESTRA MADRE LA VIRGEN DEL CARMEN!

 

 

Hna Andreia Viera Botao CSJ

 

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Carmelitas de San José

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