Ecos del Evangelio

18 marzo, 2018 / Carmelitas
SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ. 19 de marzo 2018

José, hijo de David

 

Presento esta reflexión en la festividad de san José, patrón del Instituto de Hermanas Carmelitas de San José, desde tres puntos:

• El texto litúrgico que la Iglesia propone y que destaca la presencia José, esposo de María, como “un hombre Justo”.

• Citación comentario del padre carmelita Lucio de Burgos donde describe: cuándo y cómo Santa Teresa de Jesús invita a acudir en cualquier necesidad a San José, ella pide que se tenga especial devoción “al glorioso San José” y desde aquel tiempo se extiende en la Iglesia la devoción al Santo.

• Por último, presento la devoción a San José desde mi experiencia de ser hija de venerable madre Rosa Ojeda, desde el sentir del Instituto de Hermanas Carmelitas de san José.

 

 

Del santo Evangelio según san Mateo 1, 16. 18-21. 24

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Su madre, María, estaba desposada con José y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, como era justo, no queriendo ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado.

San José padre adoptivo de Jesús, sin embargo, padre, “hombre justo”, con todas las palabras y los sentimientos, porque asume la responsabilidad desde el primer momento que conoce la situación de María, “no queriendo ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto” para que no sufriera la Madre de Dios, él se aleja, quizá con la intención de que la gente pensará que había sido él quien no quería asumir su responsabilidad de ser padre.

Imaginemos cuantas cosas pasarían por la cabeza de San José y la lucha interior entablada dentro de sí, el ¿cómo, cuando… en que momento María quedo embarazada? y sin saber ¿qué hacer? y con dolor en el corazón se queda dormido. En el silencio del sueño, de la noche, de la soledad es donde Dios se revela y se revela para hacer Instrumento de su amor a un hombre sencillo, le llama por el nombre y le dice por medio del Ángel “José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María”. Dios se manifiesta en el momento menos esperado, en la soledad, en el dolor,… El ejemplo de San José es una invitación a estar atentos del paso de Dios por nuestra vida y en la de los hermanos, para cumplir su voluntad.

San José, recibe con gozo y el don de conocer, por el Ángel, la procedencia del Hijo de María, “ella ha concebido del Espíritu Santo” y será Él quien dé nombre al hijo que está por llegar “le pondrás el nombre de Jesús”, se descubre la acción de Dios y el don que Dios da al hombre, de dar nombre, como en el inicio de la creación, esto demuestra la cercanía de Dios siempre presente, cumpliendo la alianza pactada desde siempre. Dios es cercano, pero es necesario que el hombre esté dispuesto a confiar, esperar y ponerse en camino como no lo dice la escritura “Hizo como el ángel del Señor le había mandado”, rescatamos la obediencia y disponibilidad de San José a los designios de Dios. El Patriarca San José no dudo un momento de las palabras del ángel, confió de tal manera que vio crecer a su lado al Hijo de Dios, acompaño a María, buscó un sitio para que naciera Jesús niño, recibió al lado de María y el Niño la visita de los pastores y reyes, recibió el mensaje del Ángel y cumplió lo que le dijo: huyo a Egipto con su familia, quizá busco impacientemente como padre al niño perdido… sí San José fue el padre de Jesús que no dudo en darse todo para que el niño se hiciera hombre y creciera en el conocimiento de Dios , siempre estuvo ahí presente con su trabajo, sencillez, humildad y silencio.

 

DEVOCIÓN A SAN JOSÉ EN EL CARMELO TERESIANO

Dice el padre Lucio de Burgos (OCD) “Tenía la Santa de Ávila 27 años, se encuentra postrada en la cama, no podía andar, a veces se arrastraba por el suelo. Está viviendo en el monasterio de la Encarnación. Sale de la clausura para ser curada. Se recurre a todos los medios posibles en aquella sociedad. Regresa a Ávila. Se llega a tal extremo de gravedad que se la da por muerta. Varios años en el lecho, no se podía mover, tenía que ser ayudada por las enfermeras. En estas circunstancias recurre a san José y su vida va volviendo a la normalidad poco a poco. Desde este momento la devoción a san José y su familiaridad con él, va a marcar un hito en su vida”. Partiendo de esta realidad escribe Teresa:

“Como me vi tan (enferma), y en tan poca edad, y cuál me habían parado los médicos de la tierra, determiné acudir a los del cielo para que me sanasen… y tomé por abogado y señor al glorioso San José y encomendéme mucho a él. Vi claro que así de esta necesidad, como de otras mayores de honra y pérdida de alma, este padre y señor mío me sacó con más bien que yo le sabía pedir. No me acuerdo, hasta ahora, haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado Santo. De los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma. Que a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad; de este glorioso Santo tengo experiencia que socorre en todas; y que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra…, así en el Cielo hace cuánto le pide… Procuraba yo hacer su fiesta con toda la solemnidad que podía, más llena de vanidad que de espíritu… Querría yo persuadir a todos fuesen devotos de este glorioso Santo por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios. No he conocido persona que de veras le sea devota y haga particulares servicios, que no la vea más aprovechada en la virtud… Paréceme ha algunos años, que cada año en su día le pido una cosa, y siempre la veo cumplida. Y si va algo torcida la petición, él la endereza, para más bien mío. Si fuera persona que tuviera autoridad de escribir, de buena gana me alargara en decir por menudo las mercedes que ha hecho este glorioso Santo a mí y a otras personas. Sólo pido, por amor de Dios, que lo pruebe quien no me creyere, y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción. En especial personas de oración siempre le habían de ser muy aficionadas… Quien no hallare Maestro que le enseñe oración, tome este glorioso Santo por maestro y no errará el camino. Plegue al Señor que no haya yo errado en atreverme a hablar de él, porque, aunque publico serle devota, en los servicios y en imitarle siempre he fallado”. (Libro de la vida Cap. 6)

Santa Teresa de Jesús contribuye con sus escritos a que se estableciera en la Iglesia la DEVOCIÓN A SAN JOSÉ y que en este día celebramos, desde entonces saco del anonimato al Santo Patriarca y se extendiera la devoción en la Iglesia universal. Santa Teresa hace la invitación a ser devotos del Glorioso Santo desde la experiencia personal como está plasmado en el libro de la vida, y dice bien claro “séanlo especialmente de san José”. Habla desde su encuentro personal con su esposo, Cristo y ¿cómo no centrar su mirada y pedir la ayuda al Abogado Celeste?, padre del Señor Jesús, “si todo lo alcanza del Señor”.

 

LA VIDA JOSEFINA DE LAS HERMANAS CARMELITAS DE SAN JOSÉ.

Nuestro Instituto de Hermanas Carmelitas de San José, centra su mirada en este Santo Patrono; por ser el Padre de Jesús, por tradición en el Carmelo, por la espiritualidad Josefina de su fundadora venerable madre Rosa Ojeda Creus, y porque nuestro ser de Carmelitas es mirar a San José como modelo de vida consagrada al servicio de Cristo, y es así como nos dice nuestro código fundamental, “nuestro Instituto proclama a San José su titular y lo venera como padre, lo tiene por su maestro de oración y pone sus ojos en él como modelo”

El instituto de Hermanas Carmelitas de san José fundamenta su vida en la Sagrada Escritura, en la espiritualidad carmelitana que como testimonio de vida nos deja Santa Teresa, su testamento de vida espiritual afianzada con la experiencia y confianza en el Señor y la devoción a San José particularmente como bien expresa ella.

Vivir unidas a Cristo, es decir, en obsequio de Cristo, como lo vivió San José, vivir en confianza de que cada día tiene un despertar lleno de claridad en el Señor, en la sencillez de sabernos hijas de un Padre que nos ama y por tanto en disposición de buscar la voluntad de Dios en la vida cotidiana, en la humildad del servicio pequeño pero lleno de entrega y amor para con quien lo necesita y en el silencio del trabajo que se realiza sin que se reciban las recompensas de la gloria terrena.

En la fiesta de San José, las Carmelitas de San José unidas en pequeñas células que forman la unidad del Instituto nos alegramos por ser hijas de madre Rosa Ojeda Creus y queremos hacer y ser efectivas las palabras que ella nos decía:

“En las circunstancias en que cada una se encuentre, debe ejercitarse siempre en la oración y, si le es difícil meditar, recójase espiritualmente en la casita de Nazaret, imitando a la Sangrada Familia: en esta celestial escuela ellos le enseñaran todo cuanto necesita para santificarse”
Al elegir al Señor como Carmelita de San José, en el camino nos encontramos a muy buenos compañeros como son: a santa María del Monte Carmelo, a madre Rosa Ojeda, todos los santos del Carmelo y San José al que se tiene como modelo de seguimiento y fortalecidas con estas gracias especiales buscamos ser dignas hijas de la Iglesia y esposas de Cristo Jesús.

 

OREMOS

Señor, gracias porque predestinaste a un hombre sencillo, humilde, sin título alguno para que fuera padre de tu único Hijo, Jesús. Si, como a Él, elegiste a la Iglesia, santa y pecadora, como cuerpo de tu Hijo, le diste como padre a san José y lo hiciste dueño y Señor de todo lo que hay en la tierra.
Acudimos a ti San José para que intercedas por: la Iglesia que te aclama como patrón universal, por las familias, por los seminarios y casas de formación, por los esposos y por todos aquellos que invocan en sus necesidades.

Gracias Señor el amor que derramas en tus siervas e hijas Las Carmelitas de San José, hoy en el día de nuestro patrono y maestro de vida interior, San José, permite que lo vivamos unidas en ferviente oración y armonía fraternal para que puedan decir los que nos ven “mirad como se aman” y así hacer realidad el deseo de madre Rosa Ojeda. Que cada hora, cada minuto, cada segundo sea una oportunidad de encontrar la dulzura de la eternidad aquí en la tierra.

José, esposo de María y padre de Jesús, se siempre nuestro guardián en la fe, que cada servicio prestado encontremos la dicha de amar como amaste tú, te pedimos que intercedas para que se multipliquen los renuevos de nuestra congregación y que el testimonio de cada hermana sea atrayente para gloria de Dios. AMEN.

 

Hna. Glorena Ricardo Machuca CSJ

 

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