Ecos del Evangelio

15 octubre, 2021 / Carmelitas
SOLEMNIDAD DE SANTA TERESA DE JESÚS DOCTORA DE LA IGLESIA

«TERESA DE JESÚS Y JESÚS DE TERESA…Y YO, ¿PARA QUIÉN SOY?»

 

Verdad, autenticidad, libertad, coherencia, trascendencia. Palabras que resuenan, que gritan en nuestro día a día; por qué no las escuchamos o no las comprendemos… es que necesitamos acudir con oídos renovados, así como santa Teresa, con su trato de amistad se acercó a su Señor.

 

 

En el evangelio de hoy Jesús vuelve a salirse de nuestros esquemas, “¿Cómo conoce las escrituras sin haber estudiado?”, en nuestra actualidad esto simplemente no sería posible, no daríamos crédito de algo que no tengamos seguridad. Por ello también interrogan a Jesús, sin embargo, esto es una enseñanza distinta, una enseñanza que se aprende con otros ojos, con los ojos del alma.

 

«Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado. Si alguno QUIERE hacer la voluntad de Dios CONOCERÁ ésta enseñanza». Todo está en lo que nos impulsa, en lo que buscamos en nuestra vida, para quién buscamos, en lo que queremos en la vida; si vamos con los ojos puestos en Cristo descubriremos y conoceremos esa enseñanza que viene de lo alto, que nos transforma. Con esta simplicidad nos daremos cuenta que no son grandes dogmatismos los que nos cambian, sino las pequeñas acciones que vemos en la persona de Jesús. Jesús hace la voluntad del Padre, es para el Padre para quién y por quién vive, nosotros, ¿para quién somos? Si conocemos esto de nosotros a la luz de las enseñanzas del Maestro no habrá nada de falso en él, nos dice Jesús y santa Teresa dirá después que «Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en verdad» (6M 10, 7). Y es que para encontrar esa verdad, hemos de ponernos frente a Jesús con sencillez, abrir y desnudarle nuestro corazón, así sin tapujos, podremos descubrir la suma Verdad que nos llena.

 

Cuantas veces nos acercamos a la Fuente, cansados, agobiados, sedientos, pero no nos terminamos de saciar; como la samaritana, a que tanta afición le tenía la Santa, cuántas veces se había acercado a ese pozo, pero fue solo en soledad con el Maestro, donde abrió y dio su verdad, es que pudo entrar en esa agua viva que sacia. Eso es a lo que nos invita Jesús hoy, creer, abandonarse, verdad, donación, confianza, acercarnos a Él para así recibir el don que viene de lo alto, el Espíritu Santo, porque «Dios no ha de forzar nuestra voluntad; toma lo que le damos; más no se da a sí del todo hasta que nos damos del todo.» (Sta. Teresa de Jesús).

 

Es así que el texto evangélico de hoy, puede ser un reflejo del alma apasionada de santa Teresa, que se acercó a la Fuente, bebió y ahora de su vida también corren esos ríos de agua viva; reflejo porque sin estudiar, escrutó con su experiencia, lo más profundo de la oración y la contemplación, con su donación total e incondicional al Señor, creyó y se abandonó a la enseñanza del Maestro, recibió el Espíritu Santo que enamoró su voluntad, porque en la donación es donde es glorificado Cristo. Y no solo la santa pudo alcanzar esto.

 

Nosotros también estamos llamados a buscar esta verdadera enseñanza, a buscar la voluntad de Dios en nuestras acciones cotidianas, a creer y recibir el Espíritu Santo que siempre nos impulsará a hacer y ser lo que Dios quiere de nosotros. Teresa nos enseña que no hace falta otra cosa más que le miremos y le amemos, así seremos todo en Dios y Dios será todo en nosotros, así seremos de Jesús y Jesús de nosotros.

 

“Tu deseo sea de ver a Dios; tu temor, si le has de perder, tu dolor que no le gozas, y tu gozo de lo que te pueda llevar a Él, y vivirás con gran paz.”
(Sta. Teresa de Jesús)

 

Hna. Dayana Yaraim Carrillo Rea

 

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