Ecos del Evangelio

7 julio, 2016 / Carmelitas
V DOMINGO DE PASCUA

“Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros” Igual que se puede resumir todo el evangelio en las bienaventuranzas, Juan lo está resumiendo en el amor. El amor, el mandato nuevo. Es nuevo, no sólo por aquello de que quizá en muchos casos esté por estrenar, sino porque introduce una novedad. La señal de los cristianos, la novedad que aporta (el cacareado problema de la “identidad cristiana”) está en el amor, un amor nuevo que hace nuevas todas las cosas.

¿Y que ha ocurrido y ocurre al comprobar que amar como Cristo no es fácil?

-Pues venga montones de horas de reuniones y reflexiones, salpicadas de manos juntitas y devotas, junto con rostros que parecen que no han roto un plato…, y, luego, el auténtico motor de arranque de las vidas de muchos de esos cristianos eran y son sus intereses egoístas e inconfesables.

Predicaciones teóricas, desencarnadas y celestiales…, y allí mismo, a la espalda del predicador, se guarda el tesoro de la iglesia en cuestión, con siete llaves, mientras fuera y lejos dela Iglesia ruge el grito escandaloso de los pobres y parados.

-Visitas de caridad, en la mañana del domingo, a las zonas suburbanas de las grandes ciudades, para que las caridades les hicieran olvidar a muchos, al volver a casa, que su pisito pertenece al veinte por ciento de las viviendas con calefacción central…

– En definitiva, los labios siempre se encuentran en forma para teorizar el Amor; pero después la vida, ah la vida, eso ya es otra cosa.

Amigos, la equivocación radica en que no se quiere asimilar que el Amor se llama hoy justicia y compromiso por la justicia de los que sufren injusticia. El Amor necesita nombres y apellidos concretos. Si amo a la humanidad, no amo a nadie. Si me solidarizo con el problema del hambre en el mundo, no me solidarizo con nadie… Nombres, nombres y apellidos para el Amor. ¿Quién me dice a mí que el compromiso del Amor cristiano no me tiene que llevar hoy a sintonizar con la huelga, o a participar en una manifestación o a levantar la voz y la pluma contra tantas injusticias como entre nosotros siguen creciendo.

El amor es la señal de la vida. Amo, luego existo. Y al revés. El que no ama está muerto. Pero amor es mucho más que cuanto pueda decirse. Amar es dejar vivir y dar vida al otro; no definirlo, no juzgarlo, no clasificarlo, no dejarlo nunca por inútil, tener el coraje de esperar siempre del otro algo nuevo, algo distinto, sorprendente, mejor. Y amar es no acomodarse al otro, no habituarse al otro, no presentarle nunca el mismo rostro, la misma apariencia, los mismos gestos, sorprenderle cada vez. El amor, cuando lo es de verdad, es lo único no convencional. Cambian los valores, las normas, las costumbres, las modas, todo cambia. Pero el amor permanece siempre idéntico, es decir, siempre hacia el otro; pero siempre distinto, sorprendido y sorprendente. Siempre nuevo. Como la vida.

¿Qué significa pues eso de amar a los hermanos? ¡Tengamos mucho cuidado, no nos vayamos a equivocar! Amar no es solamente ayudar, hacer un servicio, dar algo. No, es amar: entregar nuestras personas a los otros, para compartir con ellos cualquier necesidad. Amar es amar. Dios no ha dicho: ayudaos los unos a los otros; soportaos los unos a los otros; haceos un favor unos a otros. El ha dicho: “Amaos los unos a los otros…” Es menester hacer todo lo posible para llegar a amar.

¿Qué es lo que significa amar? Amar a un ser es esperar en él siempre. Amar a un ser es no juzgarlo jamás. Amar aun ser es compadecerse de él (padecer con él) desde la misericordia. Decirle al otro: ahora te puedo juzgar, ahora ya sé lo que vales…” eso es matar a un ser. Amar a un ser es esperar siempre de él algo nuevo, algo cada vez mejor que lo anterior.

Y si el mismo Cristo nos dice que la señal del cristiano es amarnos como el nos ha amado, por que nos han enseñado desde el catecismo que la señal del cristianos es la señal de la cruz? Este domingo es un buen momento para clarificar y no llamarse a engaños cuando decimos que la señal del cristianos es la señal de la cruz.¿Seguro que es así? ¿ No será mas bien lo que significa la cruz?.

Cuando decimos que la señal del cristiano es la cruz no podemos referirnos a la que cuelga sobre el pecho o adorna nuestra mesilla; en este aspecto podemos convertirla incluso en un talismán, y nada más lejos de una talismán que la cruz, instrumento de ejecución. Ha habido, en la historia, muchas profanaciones de cruces; llevarla como adorno no es la menor de ellas; utilizarla como amuleto podría estar entre las peores.

La Cruz que es la señal del cristiano es la del servicio, la de la entrega, la de la renuncia… por servir al hermano; porque el servicio es, en la mayoría de los casos, una cruz para el servidor: molestias, incomodidades, incomprensiones, renuncias, olvido de sí mismo… pero el que acepta esa cruz, el que la tiene como señal sabe que la suya, como la de Cristo, no es la última palabra: la última palabra es Pascua, es Resurrección, es Cruz transformada.

La Cruz que el cristiano debe mostrar como señal, como emblema, esla Cruz del que está dispuesto a perder su tiempo, sus caprichos, sus comodidades, sus intereses legítimos, para “molestarse” en ayudar al prójimo.

La Cruz-señal del cristiano- esla Cruz del incomprendido porque se ha creído las bienaventuranzas y las practica, remando contra corriente de los intereses al uso en la sociedad, apostando por los pobres, oprimidos y últimos, en vez de apuntarse al carro de los triunfadores e impostores.

La Cruz que el cristiano (yla Iglesia) debe tener como guía es la de quienes llegan a dar su vida porque aman de verdad, incondicionalmente y hasta el final al prójimo; y sirva lo mismo tanto si se hace de una vez como día a día.

No ser dueño de la propia vida, ponerla al servicio de los más pobres, clavarla en la Cruz para que allí alcance la resurrección y la vida: esa es la verdadera Cruz que los cristianos debemos tener como señal; entonces tendrá sentido llevarla al cuello, colgarla de la pared o tenerla sobre la mesa de trabajo, porque entonces no será una simple imagen: será todo un compromiso, un acto de fe, una expresión de amor.

Por eso nos dice hoy san Juan que la señal del cristiano es el amor, porque lo único que se desprende de la cruz es amor y solo amor.

En los tiempos del imperio romano fueron muchas las cruces que, a lo largo y ancho de la geografía entonces conocida, se levantaron para ejecutar hombres: sólo la de Jesús ha adquirido el especialísimo sentido que tiene porque sólo la suya fue fruto de un amor total y pleno al género humano (lo cual no significa que todas las demás no tuvieran su sentido, o que todas las demás fueran justas; se trata de otra cosa).

*La señal pues del cristiano es el amor al prójimo porque, como queda dicho, así lo afirmó y lo vivió el propio Jesús, y nosotros somos discípulos suyos que no tenemos por qué enmendarle la plana. Y porque el amor siempre lleva consigo cruz, si es verdadero amor.

*La señal del cristiano es el amor al prójimo, porque Cristo ha resucitado, y en esa resurrección, los aspectos dolientes de la Cruz han quedado vencidos y transformados en gloria.

La cosa es sencilla en teoría. Porque la práctica..¡Ay la práctica!, quizá por eso muchos se han quedado con la cruz como emblema o amuleto, porque llevar a la práctica lo que significa la cruz, es decir, el amor, eso es difícil

Amigos, sobran demasiados «hijos del trueno», demasiados aspirantes a los primeros puestos y a pedir que descienda fuego del cielo contra los otros. Lo que hacen falta son hombres y mujeres que vivan la bella y sacrificada realidad del amor. ¿Es fácil o difícil este mandamiento? Pues las dos cosas. Nada más fácil que el amor, ni más gratificante ni más llevadero.. Pero nada más exigente ni más crucificante que el amor, porque amando nunca se dice «basta».

Por tanto dejemos en varios titulares lo que es el amor verdadero:

El amor nos hace libres si lo empleamos para hacer felices a los demás y no para que sean nuestros esclavos.

El amor nos hace hermanos… si lo utilizamos para acercarnos y no para imponer nuestros criterios.

El amor es amor cuando no se mira a quién se da, ni se espera nada a cambio.

El amor es cristiano si nace espontáneamente de un corazón ocupado por Dios y no preocupado por las cosas.

El amor es verdadero…si no se mide por horas, si no se utiliza con segundas intenciones, si bebe de la misma fuente que Jesús: DIOS

El amor es amor… si no apunta favores con nombres y apellidos, si no hace de su entrega una farsa, si no busca otro interés que el amar sin condiciones.

El amor es siempre nuevo si habla poco y actúa mucho, si rompe moldes y vergüenzas.

El amor es veraz… si no juzga por lo que ve, si busca su ser en la transparencia y no en la apariencia.

El amor es autentico si es como la nieve: cae suavemente y sin hacer ruido,

si es como el agua de un riachuelo: por donde pasa genera vida

El amor es inconfundible si es como la luna: ofrece luz en la oscuridad; si es como el sol: calienta a todos por igual; si es como las estrellas: guían en las dificultades.

El amor es eterno si es como Dios que ama sin distinción; si es como María que está al pie de la cruz y a la puerta dela Resurrección

El amor es un tesoro… si es como el Evangelio: que no solo se proclama…sino sobre todo, se vive y se ofrece.

Si no se está dispuesto a llevar a cabo lo que significa la cruz, es decir el amor, vale mas no llevar ninguna cruz de adorno ni como amuleto..No os engañéis.

 

Volver
Carmelitas de San José

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies