Ecos del Evangelio

4 julio, 2020 / Carmelitas
XIV Domingo del tiempo ordinario – 5 de Julio de 2020

Jesús el maestro de la mansedumbre
«Aprended de mí que soy paciente y de corazón humilde.»

 

 

A los sencillos.

Este domingo la Buena noticia se dirige claramente a los sencillos. El Señor una vez más nos viene a hablar de lo que trata la vida y de lo que realmente importa, y por eso, no se preocupa con discursos rebuscados que pocos entienden y nadie pone en práctica. Jesús fue un hombre de su tiempo, vivió su realidad y se identificó con ella… y a ahora la gran noticia es que ¡Él ha Resucitado! y como tal, ¡es un hombre de nuestro tiempo!

 

«Con una actitud de amor sereno, desprendido y cuidadoso de todo lo que está vivo» José Tolentino de Mendonça

 

Atravesamos tiempos muy difíciles, la humanidad se ve atrapada y por fin, escucha el llamado a poner su acento en lo que en verdad nos da vida: Ser y vivir en relación con el otro. Lo que para l@s que somos religios@s nos ha de sonar a definición del propio estado, ya que de eso se trata: ser en relación con Él y con los demás. Nos urge abrirnos al otro. La humanidad está cansada, agobiada y el Maestro sigue escribiendo en la historia:

«Aprended de mí que soy paciente y de corazón humilde».

 

Poco a poco y a alto precio vamos descubriendo y cayendo en la cuenta de que el ritmo de vida que estábamos asumiendo es contrario al » yugo llevadero y a la carga ligera» del que Jesús nos habla.

 

Completamente ofuscados por la globalización, por el poder económico y por la presión de responder a las altas expectativas que nos impone la sociedad, hemos dejado por demasiado tiempo lo esencial para segundo plan:

“Llamados al Amor para anunciar el Reino de Dios”

 

 

Y ahora… Dios sigue hablando y el anuncio de Jesús sigue siendo novedoso, su Palabra está en la vida misma que reclama: donación de Amor (Jesús), respeto a la vida del otro (¿dónde está tu hermano?), el abrazo que antes parecía sobrar y que ahora nos hace tanta falta, en definitiva, reclama el compromiso personal de Ser con y para el otro… y eso nos hace ver la necesidad de un cambio de mentalidad; 55 años después del Concilio Vaticano II que bueno sería cuestionarnos en serio sobre lo que propone la Iglesia a la vida consagrada poniendo la Caridad como el centro de la vida cristiana.

 

Ante todo esto, la realidad y los signos de los tiempos ¿Qué respuesta a la llamada de Jesús sigue estando, hoy, por contestar?

 

 

Hna. Andreia Botao CSJ

 

 

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