Ecos del Evangelio

12 mayo, 2017 / Carmelitas
Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida

YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA

El domingo pasado celebrábamos a Jesús el Buen Pastor, un pastor que en el día de hoy nos dice que se va pero vuelve. El me “voy” indica el lugar hacia el que va Jesús y al mismo tiempo el camino para llegar a Él, es decir que Él es el camino para que todos los que creemos en Él lleguemos a la casa del Padre. Esta casa representa de modo especial la vida del reino que tanto anunció en su misión mesiánica. El “vuelvo” se refiere a la Pascua, a la vida, es decir: al mismo Jesucristo muerto pero ahora Resucitado de una vez para siempre.

Ahora bien, para que esto sea real es necesario creer en Jesús, porque sólo así podremos comprender que su partida es para bien de sus discípulos, discípulos en los que estamos representados todos y cada una de nosotros. Esta partida por la fe nos hace ver que Jesús es el Único camino que nos lleva al Padre, Él es Todo lo que necesitamos para nuestra salvación. También es significativo que indirectamente Jesús lo que nos pide es que tengamos una esperanza firme, que creamos en aquello que nos revela porque quien cree en Él hará incluso obras mayores que las suyas (Jn 14,12); es decir que por la fe en el Resucitado se nos concede la gracia de seguir anunciando la Buena Nueva a lo largo del tiempo, para que otros tengan la oportunidad de gozar de las moradas eternas, como dice Santa Teresa de Jesús.

Por otro lado se nos dice que ninguna persona es el camino, pero sí puede ser el medio para llegar a otra. Ante la pregunta de Felipe al Señor ¿cómo podemos saber el camino?, y ante la respuesta de Jesús , pone en evidencia que Él es el Único medio para llegar al Padre. Esta respuesta podríamos tomarla en consideración y hacerla propia, e incluso podríamos preguntarnos ¿cuál es el camino que sigo, dónde está la verdad que busco?, ¿Qué es y dónde está la vida que anhelo vivir en plenitud? Pues bien, el camino es Cristo que lleva al Padre; la verdad está en la humildad, en el servicio, en el conocimiento de la vida de Jesús y en su seguimiento para vivir abiertos a la esperanza, entregarnos y desgastarnos en el servicio a la humanidad por amor; vivir es respetar la vida, la nuestra y la de los demás, es trabajar por la dignidad de todos. Por todo eso Jesús es nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida. A nosotros nos corresponde ser sus testigos y ser realmente camino, verdad y vida en nuestra comunidad, en nuestros apostolados y en nuestra sociedad.

Yina Marcela Rubiano Cabiedes. HCSJ

 

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